Templos en la bruma III

Publicado el 28/02/2019 en Camino (365)
La lluvia desde anoche no ha dado tregua y esta mañana he necesitado un paraguas para dar el paseo matinal que me había propuesto antes de acostarme. La precipitación era suave y sin viento por lo que en lugar de ser molesta la considere un buen acompañante.
 
Con un pequeño detalle informativo del recorrido fui eligiendo la ruta que parecía la correcta y visto el  resultado dudo que haya otra mejor porque en el tiempo esperado conseguí llegar al lugar del templo. 
 
Durante el principio del Camino la lluvia molesto un poco por la ocupación de las manos no por el agua que caía mansamente o porque en el otro brazo jugaba con mi “regalo”, un bordón de bambú. 
 
En una gran obra de malabarismo conseguí sin paradas, desayunar “en marcha” un buen pastel de chocolate acompañado de café con leche y sin tirar nada al suelo – siempre impoluto, no hay papeleras-. 
 
Me reía del papelón que cualquier persona pudiera fijarse en mi, pero era la hora del trabajo y todos los coches se concentraban en su destino no en la ruta. Tranquilo aproveche en un instante curioso, vi como en un arbusto lleno de gorriones, que tras un silbido salieron hacia el tejado más próximo. 
 
¡Aquello era una señal! Me había hecho recordar que cuando hice la maleta, olvidé un regalo en la habitación. Alarmado ¡un Regalo es algo muy importante! Pare de inmediato y lo primero que se me ocurrió fue llamar al hotel, esperando que contestasen en inglés y tuve suerte. Explique claramente donde y que tenían que buscar por lo que solo quedaba esperar el buen resultado. 
 
Por un tiempo la mente la seguía manteniendo en el recuento de las cosas en la habitación y recuerdo que algo no cuadraba pero no le puse mayor interés y de ahí esos lodos, que horas más tarde se solucionaron con una sonrisa de la recepcionista al entregarme “el objeto perdido”. Fuimos cómplices con la mirada. 
 
Creo que ya he adelantado acontecimientos y yo apenas llevaba una hora de marcha, el paraguas se había convertido en estorbo o en segunda cachava motivo que agradecí porque se fueron abriendo algunos claros en el cielo sin descubrir el azul pero intuyéndolo. 
 
La proximidad de la meta era evidente, el tiempo transcurrido, las casas de un pequeño pueblo y las ganas que yo ponía en descubrir por delante de “la bruma” unos bosques que escondían un tesoro “esperado” que no deseado, - el matiz es importante. 
 
Llegué a la avenida y el “Tori” levantaba el telón de un lugar “sagrado” por la elección de los “dioses” ni la de los hombres porque es la “Naturaleza” quien ha demostrado que una localización como esa tiene algo de “Mágico”. 
 
Me incline ante la puerta y el jardín que los hombres habían creado se convertían en un atrezzo necesario para envolver, un regalo, como son los templos de todo el recinto creado para el “descanso de los dioses”. 
 
Tras una consulta necesaria me confirman que puedo fotografiar todo, con lo que el móvil empieza a echar humo y los autorretratos pueden llegar a aburrirme, pero cada ángulo requiere mi atención, sencillamente “ahí” hay “algo intangible”. 
 
Hice todo lo que pude para comprender el japonés pero me sentía perdido y solo dejé que las sensaciones llegasen al alma, porque las entendederas estaban a años luz de una cultura y una religión que sigue siendo desconocida. 
 
Admitido que lo que tenía pendiente con los dioses estaba hecho, me había propuesto acercarme al mar y en un acto de “gusto” por mi parte realizar un remojón expiatorio de todo lo que me sobra. 
 
La playa estaba tan desierta o más que el templo – allí estaban al menos los monjes – sobre la arena tres personas, dos perros y un “intruso” con intenciones de “chapuzón”. Sobre las rocas dejé mis ropas y sabiendo de la “frescura” del agua, me olvide de todo y lo que era la orilla se adentraba en el mar decenas de metros y mis pies empezaban a enrojecerse. 
 
Lo que eran cincuenta centímetros de agua sin olas se convirtió en mi “bañera” si es que no quería salir con pulmonía de tercer grado. Una breve ablución y regreso a la orilla donde la frialdad de la mañana en ese momento era la de una calefacción central después del baño. 
 
Deje en las rocas un presente por el recibimiento y porque en la cima de la roca había un pequeño templo que será algo así como una dádiva a la bondad del mar para con sus gentes. 
 
Ya con todos los planes realizados tocaba deshacer las horas pasadas de una forma eficiente y sin darme cuenta llegué a la parada del autobús que me llevaría a buscar mis cosas y a resolver el enigma del regalo, que ya he adelantado. 
 
Una mañana tan completa ha conseguido que me quede frito en el siguiente tren. 
 
Hasta pronto 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 28/02/2019 | Comentarios (0)

Regeneración

Publicado el 28/02/2019 en Camino (365)
Esta mañana he entendido algo que solo la historia puede explicar y que junto a la experiencia hacen que un pueblo como al que intento acercarme ha podido ir asimilando en su fuero interno como es necesaria una forma de reconstrucción permanente. 
 
Hoy he visto como un terremoto hace tres años afecto a la isla y en concreto después de los años se pueden ver las huellas de la devastación en las murallas del castillo y en sus torres que ahora se mantienen por los trabajos de restauración que durarán décadas.
 
Me produce tristeza este desastre pero entre que hay que entender a la naturaleza y que el resto de la ciudad a día de hoy, no me muestra ningún destrozo evidente para el desarrollo cotidiano de la vida y que haya estado presente en alguno de los paseos por sus calles y jardines.
 
Comprendo que es una prueba del orgullo, saber hacer y el impresionante esfuerzo que las gentes de este país sean capaces de ponerse en marcha para un objetivo común y ya no sólo en unas ruinas concretas sino en las diferentes pruebas que tanto la fuerza de la tierra del fuego y las aguas han modelado su “Espíritu”.
 
Es una realidad que va más allá de un estilo de vida, porque el sencillo paso del tiempo deja siempre una nueva prueba que superar y esto crea carácter con una predisposición especial para reponerse de una “caída” que en otro lugar, de otra forma, con diferentes consecuencias será un nuevo desliz en el que se intentará amortiguar el daño.
 
Con esta última idea es con la que entiendo muchas de las infraestructuras que por todo el país están preparando para las contingencias que se producirán con total pero impredecible seguridad.
 
Por mi cabeza no pasan conocimientos de ingeniería o arquitectura pero a simple vista y con los datos que yo conozco en mi país, las propuestas de futuro que aquí acostumbran no se diluyen en la arena o la rapidez de un “salir del paso”.
 
Aquí la base son unos buenos cimientos en los que sustentar un futuro más seguro en la seguridad total que ninguna certeza puede ser predeterminada.
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 28/02/2019 | Comentarios (0)

Un record

Publicado el 28/02/2019 en Camino (365)
Le estoy ganando la partida al sol. Hoy lo he pillado con la bata de “boatine” cuando ya llevo más de una hora en la calle y él sin aparecer salvo con unos amagos de una claridad apenas perceptible.
 
Dejaremos que Él haga su tarea que lo que me trae hoy aquí son las conexiones que en un número de siete van a batir mi récord en un solo día. Nunca pretendo hacer uso de cada jornada de un hecho exclusivo o quizás si, lo que más bien intento es cumplir unos planes que estando escritos no tienen ninguna obligación para mí, salvo la de originar unas pautas de orden en las que poder moverme en un país inolvidable por razones siempre agradables.
 
Junto a la costa las nubes se están haciendo presentes por lo que supongo que hoy no disfrutaremos del sol deslumbrante de ayer. Que en esos “parasoles” rebote la luz y dejen pasar la claridad es el efecto similar al del cristal traslúcido, protegen de la intensidad sin perder la “fuerza” del “Mago” de las estrellas. 
 
El caso es que le estoy poniendo mucha marcha a todo lo que hago cada día desde que puedo orientarme sin necesidad de las farolas y “faroles” que  son el reclamo de la mayoría de los locales nocturnos de las ciudades, tanto para restaurantes y bares como locales con otras actividades más originales o sensuales. 
 
Como ahora es el mar quien marca el horizonte solo necesito observar su brillo plateado en una bahía interior que es refugio contra cualquier temporal en época de tifones. Hoy su planitud es la mejor muestra que el viento nos ha querido regalar un placer como es el de un paseo por los muelles “con vistas”. 
 
Teniendo en cuenta lo que voy visitando en estos días desde el primer día tengo que entender que hay muchos lugares que no han sido visitados por los naturales del país y yo les llevo una gran ventaja que no pretendo dejar en ningún momento “mientras el cuerpo aguante”. 
 
La actividad creo que es mi principal móvil pero en el que la nota de un nuevo lugar o espacio encienden una llama que sólo la puede apagar la inquietud de hollar caminos nuevos, paisajes luminosos o umbrosos. Es indiferente la ocasión puesto que no está en mi mano la opción de una elección sobre los meteoros que sabiamente saben resolver los ciclos con una naturalidad que el hombre nunca comprenderá. 
 
Siguiente parada…. ¡El Sol! 
 
Hasta pronto 
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 28/02/2019 | Comentarios (0)

Sin muros

Publicado el 28/02/2019 en Camino (365)
El título que traigo ahora puede interpretarse sobre muchos contextos y yo le traigo ahora respecto “a los muertos” porque me ha sorprendido en mis prejuicios como “la muerte” es vecina a la que no se la puede poner “muros”.
 
En mi entorno y en las costumbres occidentales se acostumbra seguramente por razones religiosas una separación total entre “la vida y la muerte” aunque en los preceptos que el propio cristianismo entiende sólo es “un paso” el que separa estas dos “vidas”. 
 
A fin de cuentas la “segunda parte”  la explican claramente como la “Vida Eterna” ¿A que viene entonces esa separación que nosotros creamos en la realidad cuando no tiene ningún sentido respecto a nuestras enseñanzas originales? 
 
Por todos los recorridos que llevo en estas semanas compruebo que aquí no hay espacio para las separaciones entre una vida tangible y algo que solo suponemos lejano pero nunca deseado. 
 
En mi forma de pensar, nunca llegaré a entender a los orientales, los ancestros además de estar ahí al lado en la siguiente calle sin necesidad de un lugar distante – fuera de las murallas como se estilaba en la edad media y seguimos sus pasos – aquí además de los “campos Santos” lo que se acostumbra es a mantener en las propias casas “altares” para recordar a los seres queridos con la dedicación de una presencia permanente basada en principios religiosos de no se bien cual de las “razones” sea en este caso la apropiada. 
 
En la antigüedad tengo entendido que griegos y romanos ofrecían en ceremonias similares un reconocimiento al pasado familiar y ahora de nuevo lo encuentro dos milenios después y medio mundo entre ambos “estilos”
 
Consecuencia ¿Somos acaso tan diferentes? ¿Hemos avanzado o vamos marcha atrás? 
 
Estas preguntas y otras en la misma línea son las que complican o dejo que hagan discurrir a las neuronas y no se queden aletargadas pues ya tendrán todo e tiempo del mundo para descansar cuando me toque dar ese “paso”. 
 
Como otro de mis “patinazos“ mentales la ocasión que cada día nos ofrece el sueño puede ser un fiel reflejo de lo que en un espacio prolongado “sin horarios” nos va a regalar una “Vida Eterna” con momentos y situaciones increíbles en una relación en cadena que estoy convencido que nos hará sentir realizados cada vez un poquito más. 
 
Algo así es lo que algunos buscan desde un principio ya en esta vida pero con semejante visión se están perdiendo las verdades que en este tiempo a flor de piel nos permite crecer y crear las pautas para disfrutar del Camino con la felicidad que cada día podemos encontrar en nuestro corazón. 
 
¡Seamos una chispa de luz para los demás! 
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 28/02/2019 | Comentarios (0)

Amanecer

Publicado el 26/02/2019 en Camino (365)
Es espléndido cuando un día como hoy el sol se “derrama” suavemente desde primera hora sobre la ciudad y sus gentes, cuando se me ha cruzado su círculo dorado en una travesía solo se me ha ocurrido una palabra ¡Gracias! 
 
Y ahora mismo en un banco de un parque me encuentro conmovido con esa pequeña estrella que nos hace ponernos en marcha cada día con la seguridad que nuevas alegrías van a llegar según vaya él llegando a su cenit qué ni es el mediodía ni la puesta porque nosotros seguimos girando aunque en ciertos momentos no le veamos.
 
La tranquilidad del parque y la hora temprana en la que me encuentro me obligaría a estar mejor arropado pero en su mejor sentido, siento cada poro de mi piel que se encuentra vivo aún con los leves escalofríos del amanecer.
 
A mi espalda espera la visita de hoy y espero desde las alturas comprender mejor algo que me resulta complicado soberanamente y entre otras cosas es el lenguaje japonés y su falta de inquietud por la absorción de culturas foráneas.
 
Puede que lo que acabo de escribir deba de aplicarmelo a mi y a mí país porque hay aspectos que se repiten en ambas formas de vida. El concepto familiar, la cultura local todo o casi todo sólo se ve edulcorado por las buenas maneras, pero es igual prácticamente.
 
Gira el sol unos grados y las manecillas del reloj lo hacen de la misma manera y es que tenemos en nuestras muñecas al propio Dios del Tiempo, al Dios del Sol, o del Firmamento que gira constantemente hasta repetir el ciclo. 
 
Cuando usamos el reloj tenemos la. oportunidad de elegir si el giro que nos mueve es el del segundero, las manecillas de los minutos o las horas para poder desarrollar la vida de forma más armónica si nos adaptamos a un ciclo más o menos breve. 
 
Pasado el trance del día tenemos otra forma de contar el tiempo, otra vuelta de tuerca que son los calendarios que ordenadamente se refieren a los días – dos vueltas a la esfera- después la semana, meses, años, lustro, décadas, centurias y otras medidas que al ser humano en este momento le resultan inabarcable. 
 
Así pasamos la vida algunos con el reloj en la frente en lugar de la muñeca y conseguimos que dos conceptos que empiezan por el principio “el Alfa” nos mantengan en el A-qui y A-hora (este último concepto en términos semánticos significaría “sin tiempo” puesto que el prefijo “A” del griego “sin, aparte de” y “hora” fracción de tiempo. 
 
Resumiendo el día es a cada instante “UN INFINITO”
 
Hasta pronto 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 26/02/2019 | Comentarios (0)

Los niños

Publicado el 25/02/2019 en Camino (365)
Hace unos días mi curiosidad, se vio superada por la de perseverancia de los niños en un día de excursión para ellos y de “practicas” al mismo tiempo.
 
Yo había visitado poco antes un maravilloso castillo “blanco” que a la luz del sol deslumbraba tanto por su aspecto exterior como por las líneas lisas de los grandes tableros de madera que constituían la estructura del edificio junto a su sencilla y elegante decoración.
 
Recorrí todos los pisos de lo que en España llamaríamos la Torre del Homenaje, el lugar para los reyes y señores feudales, sin dejar de lado otras dependencias que completaban la visita con un margen de error breve en mi horario.
 
A paso ligero dejando muchas informaciones por digerir empecé una retirada antes que dejarme caer derrotado por una máquina que domina la cuarta dimensión. Para nada la angustia o el ansia me dominaban pero es cierto que los márgenes temporales con que acostumbro a trabajar a esas horas se movían en mis “límites”.
 
Así mantenía en alerta el pensamiento cuando compruebo que un grupo de niños me rodean dudando cuál podía ser el motivo con la atención que merecia la situación me predispongo a sus preguntas y empieza el más atrevido con una frase en inglés en la que decía que estaban estudiando esa lengua y que querían practicarla haciendo unas preguntas a los turistas.
 
Con ese detalle “turista” ya me había respondido yo solo a la primera pregunta, sobre su interés por mi. Era el “bicho raro” con el que experimentar y por supuesto me dejé llevar por unas cuantas preguntas que todos querían hacer aunque uno de ellos llevaba la “voz cantante”.
 
En realidad todo consistía en resumen en una presentación de su trabajo de clase “en la calle” con un mapamundi en el cual ellos debían de colocar una pegatina sobre el país al que se refería el encuestado.
 
Fue fácil y alguno cuando mencione mi país se sorprendió como si lo reconociese mientras que otros no sabían ubicar “algo” que estaba al otro lado del mundo. Felices con su pegatina junto a otras de encuestas anteriores se despidieron todos con una gran sonrisa, supongo que su profesor les preguntaría alguna cuestión sobre los países “marcados”.
 
Sonriendo yo también, ese grupo de jovencitos, tendrían entre diez y doce años, continué a la estación pero sin haber pasado dos minutos, la maniobra envolvente empezó con otro grupo. Las preguntas eran las mismas pero les dejé que se extendiesen tranquilamente para llegar al mismo lugar en el mapa y el mismo color rojo para el lugar “conquistado”.
 
Pero más tarde llego el tercer grupo al que les ahorre la necesidad de la presentación como de las preguntas, indicando claramente en el desplegable donde colocar “la ficha”. El trabajo resultaba curioso, entretenido y me gustaba mucho la cara que ponían todos ante las preguntas de su trabajo como del hecho de tener la oportunidad de hablar con un extraño sin que el caso tuviese nada de especial “solo una lección”.
 
Con el cuarto grupo cierta ansiedad me llevaba a mirar el reloj con mayor rapidez que en ocasiones anteriores y en este caso ya decidí poner de mi parte mi mejor inglés y además de adelantarme a sus preguntas les añadí que tenía un tren esperando y no podía entretenerme mucho.
 
Llegaron nuevos grupos y yo no veía ningún autobús ni tampoco turistas así que yo era la atracción del momento. Seguro que acababan de bajar toda la excursión y en un país donde los turistas no abundan ¡Me tocó el premio gordo! 
 
Pegatinas llegue al menos a colocar diez. Las últimas era yo el que hacía todo el trámite, puede que no ejercitasen todo el inglés que sabían, el caso es que mi cursillo de cinco minutos les tuvo que sorprender porque yo mismo me di cuenta que me estaba soltando. 
 
En fin ¡Gracias chavales me hubiera gustado dedicarles más tiempo! 
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 25/02/2019 | Comentarios (0)

Todo al reves

Publicado el 25/02/2019 en Camino (365)
Respecto a nuestra visión, que siendo propia y natural para los que así la entendemos, no tiene porqué significar que sea la “verdadera”.
 
Ayer entre en una librería y tras fijarme en cosas sin importancia para mi, comprendí que estaba obviando las formas locales. Se escribe – que me lo confirmen – de arriba abajo primero y de izquierda a derecha después por lo tanto la apertura de un libro es de por sí una experiencia original aunque no entiendas nada. 
 
Otro concepto que difiere es que a diferencia de la teja romana, utilizada mayoritariamente en mi país aquí la disposición es al contrario el canal es cóncavo y desagua en el eje principal mientras que nosotros usamos un sistema doble para la recepción de la lluvia. 
 
Nadie tiene la razón pero en ambos casos funciona. 
 
Seguimos con las diferencias en este caso bastante notables como es su sentido para dirigir la  orientación puesto que toman como referencia es la izquierda – según se mire – y esto se refleja en muchos de los detalles del funcionamiento de la conducción como las colas o la forma de guardar la preferencia en los cruces o las propias escaleras mecánicas. 
 
Hoy después de varios intentos y no es la primera ocasión, las llaves abren al revés y siempre tengo que intentarlo varias veces porque no me doy cuenta del detalle. Es que uno es lento de reflejos 
 
Se me escurren en la mente otras cosas que también son ”del revés” pero creo que de alguna manera está curiosidad es apropiada porque estamos al otro lado del mundo y la bipolaridad es una idea que hay que entender para que los flujos se desarrollen con naturalidad. 
 
Como forma de pensar y tras una mínima incursión en esta cultura oriental hemos de relatar que en el siglo diecinueve muchos nacionales salieron hacia Norteamérica y Europa, principalmente al Reino Unido para intentar una modernización del país obteniendo de esta manera el resultado que ahora podemos disfrutar. 
 
Creo que ha quedado claro que “del revés” es sinceramente otra forma tan correcta de ser como la nuestra pero siempre hay que tener en la cabeza que las pautas preestablecidas no tienen porqué ser las únicas o las correctas.
 
Solo hay que llegar a buen puerto. 
 
Hasta pronto 
 
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 25/02/2019 | Comentarios (0)

A tiempo

Publicado el 24/02/2019 en Camino (365)
Cuando me levanto esta mañana tengo la duda de donde dirigirme temprano a “algún” destino y pasando por mi cabeza diferentes ideas comprendo que es una hora intempestiva para hacer visitas – siempre abren más tarde – por lo que me dirijo a la estación en donde optimizar un poco de mi tiempo.
 
Las dudas me corroen porque he intentado una excursión en la que se me plantean muchas dudas que voy descubriendo sobre la marcha. Primero el tren. Debo de preguntar porque estoy perdido y es en información donde me dirigen correctamente pero reconcomiéndome todavía las preguntas acudo a dos personas diferentes del tren.
 
Como dicen que a la tercera va la vencida – lo compruebo – porque he dado en el clavo. Al fin encuentro alguien que habla inglés con la que además me entiende y yo destapo mis orejas para ese idioma que apenas dominó.
 
Resumiendo la charla intento enfocarla como surge y llegamos a la conclusión que ambos vamos al mismo sitio, - es una familia con las tres generaciones juntas – a lo que planteo la posibilidad de poder acompañarlos y practicar un poco la conversación que la tengo olvidada salvo para las gestiones del hotel y los restaurantes.
 
Ellos me descubren que a donde voy es a una isla, cosa que desconocía y me hacía dudar pero como un “Pigmalion” me dejó llevar desde el tren hasta el “Tori” más fotografiado según me cuentan.
 
Tras el tren llego al muelle y “de repente” siento un “deja vu” que me resulta completamente familiar como si la imagen que veo la llevase guardada en la memoria del subconsciente. Lo comento con la familia y lo entienden perfectamente. 
 
Con un ferry de por medio podemos observar a estribor lo que más tarde estará por unos segundos en mis manos. Todo el trayecto es una continua sucesión de fotos pero lo que de veras impresiona es llegar a pie a la base de la “puerta” con el mayor de los respetos porque para mi esa imagen es un recuerdo de mi infancia cuando llevaba a la escuela un cuaderno con esas fotos que ni siquiera hubiera podido creer vivirlas en directo. 
 
Bajamos a la arena para tocar directamente la madera de un anciano árbol que ahora se enfrenta al agua salina del mar y a los temporales que Eolo tiene a bien enviar. A sus pies impresiona más su magnitud y entiendo que es un significado profundo que está dentro de mí pero que no se interpretar. 
 
Me inclino en una reverencia ante el ejemplo que ese monumento muestra desde cada rincón de su base al mensaje de sus alturas y sin negar la maravilla que supone ver surgir de las aguas esa obra de arte prefiero haberla sentido con el tacto porque la vista sobre las aguas he conseguido obtenerla también en el camino de regreso, ya que habremos llegado en el primer momento con la bajamar. 
 
Todo esto no podía acabar así, quedaba por delante el templo y una serie de rituales que he conseguido entender gracias a “Teru” en su paciente “formación” de mi inmersión particular en la religión Sintoista. 
 
Han pasado un par de horas “en familia” y me permito pedirles un recuerdo fotográfico de todo el grupo como despedida en agradecimiento a su colaboración y por su compañía. 
 
Algo mágico tiene este día y no es el sol – que brilla, e ilumina también la mente.
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 24/02/2019 | Comentarios (0)

Sin misterios

Publicado el 23/02/2019 en Camino (365)
Poco a poco voy encontrando la marcha a esto de salir a la calle tanto en las horas de luz como por la noche. “El secreto está en la ubicación”. Así que se encuentra el lugar indicado sin grandes complicaciones en este país porque todo lo marca el tren.
 
Intento buscar siempre algo cercano a las vías y allí aparecen los hoteles, tiendas, mercados y los lugares históricos que son los que específicamente atraen a los turistas como yo.
 
Hoy me he aventurado en una escapada que supone eficientemente una pérdida de tiempo respecto a un expreso pero la majestuosidad del paisaje y su lentitud lo merecen. Sobre el pequeño y único vagón están los locales y los que se dedican a la fotografía a tiempo completo.
 
Junto al mar una infinidad de valles los va enlazando el tren en una cadena verde en donde las mínimas planicies junto a los ríos son los huecos que la naturaleza de los bosques ha permitido colonizar porque las laderas cuelgan verticales en la hondura de los cursos fluviales.
 
Sinceramente la elección de hoy ha sido acertada porque el sol ha decidido acompañar con su luz tanto el azul celeste como el verde de la foresta. Si a este comentario le añades como decimos en mi tierra “quien con azul y verde se atreve por guapo se tiene”. Hemos obtenido un día pletórico. 
 
En realidad es una maravilla que muchos viajeros difícilmente descubrirán porque sólo se dejan dirigir por las “flechas” que registran las guías al uso que buscan de alguna manera aprovechar las jornadas de vacaciones como la premonición, si de un exprimidor se tratase.
 
Yo en mi caso juego con ventaja porque no sigo a nadie ni espero que nadie continúe mi ejemplo puesto que entiendo que una libertad como la mía está al alcance de todos en la medida de sus posibilidades.
 
Acabo de perder la cuenta de los puentes y túneles cruzados lo que demuestra la ingeniería que ha sido capaz de movilizar este país.
 
Los árboles han sido podados literalmente por el paso continuo del tren, otra forma no usual de mantener a raya el arte y el orden en el medio natural consiguiendo algo que actualmente llamamos sostenibilidad.
 
Con una cantidad increíble de paradas por delante me dejo llevar por las imágenes que muestran los ventanales.
 
Hasta pronto.
 

Publicado por Gotas de Rocío el 23/02/2019 | Comentarios (0)

Los árboles

Publicado el 23/02/2019 en Camino (365)
Sigue mi cabeza dando vueltas a esa cultura de las plantas y en concreto de los árboles porque en todo mi recorrido por las islas he descubierto como gracias al trabajo del hombre se han conseguido obras que la naturaleza motu propio le resulta complicado sino casi imposible de obtener.
 
El arte “Bonsái” en realidad desconozco su traducción pero será algo así “el arte de las plantas pequeñas” en mi versión libre. Ayudados de la perseverancia, el cuidado, junto al cariño por esos seres vivos tan longevos – superan al hombre con diferencia – podemos descubrir que es posible un manzano en un salón con frutos como avellanas.
 
Difícil de creer pero a las pruebas me remito. Cuando ese trabajo se hace al aire libre los trabajos pueden resultar algo más sencillos y “naturales” con lo que la mano del hombre resta al curso natural del crecimiento vegetal.
 
Vistos los trabajos en los jardines de las casas, entiendo como en veinte metros cuadrados hay casi un parque con una variación importante en la mezcla de especies arbóreas, arbustos y la nota de color de las flores trabajadas las últimas de una manera menos agresiva por tener un desarrollo de temporada sin opción a un trabajo complejo.
 
Toda esta reflexión viene relacionada con la impresión que guardo yo de la naturaleza compleja de los olivos en los que su desarrollo ha hecho su papel esculpiendo obras maravillosas que me cautivan.
 
En un árbol de estas características ha sido el viento, la lluvia, el sol, los que han creado con seguramente pequeñas intervenciones del hombre lo que son una expresión viva del paso de los siglos en una medida de tiempo que a nosotros nos resulta inconcebible.
 
Intentar comparar la naturaleza y el trabajo del hombre son conceptos en cierto modo asimilables pues al hombre nunca se le podrá negar su misma naturaleza por muy humana que la supongamos somos parte de el mismo ciclo.
 
Quiero entender que en esta cultura la vida al aire libre ha sido tratada de una manera muy especial para poder alcanzar la majestuosidad de un ser vivo en un lugar donde no está en su medio propio. 
 
Ahora es “moda” con los olivos trasladarlos a lugares donde nunca antes se habían visto introduciendo en esta ecuación la ética de un ataque agresivo al árbol con la disculpa de un valor estético que yo lo aprecio pero en el que no me gustaría intervenir. 
 
Lo más aceptable en mi forma de pensar es que lo adecuado sería disfrutar de su encanto en el espacio que le ha visto crecer. 
 
¿Bonsái u olivo? Me quedo con los dos. 
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 23/02/2019 | Comentarios (0)

Ikebana, jardinería, corrección

Publicado el 23/02/2019 en Camino (365)
La analogía es una palabra que puede utilizarse de forma diversa según. El contexto en el que nos movamos y en este momento me vienen a la mente el título de este artículo por lo mismo que el sentido puedo aplicarlo al caso.
 
La “similitud” es la referencia que acerca los conceptos y comprendidos dentro del entorno de un país los términos anteriores, me descubro que todo es lo mismo.
 
Resumiendo- “Ikebana” es algo así como el arte de la decoración floral. La “jardinería” sería lo mismo en los espacios abiertos y habilitados para el esparcimiento en una naturaleza humanizada. Y por fin la “Corrección”, el arte de la convivencia entre los seres humanos.
 
Como solo lo entiendo de una manera, estas tres palabras o formas de entender la vida se asimilan incluso se solapan en esta cultura donde los árboles y las plantas en general deben de seguir un orden preestablecido puesto que las interferencias entre ellos está a la orden del día y hay que buscar una norma de convivencia.
 
La realidad de un país superpoblado conlleva a unos límites espaciales muy evidentes por lo que la opción de elegir un orden conlleva que los jardines mínimos de cada casa no invadan a la más pequeña expresión de las macetas del vecino y en muchos casos las carreteras o las vías del tren entre millones de casos.
 
Ahí llega la jardinería que se encarga de recoger en la unidad de cada individuo y su entorno una maravillosa conjunción de singularidades en armonía con el entorno. La poda de cada planta tiene significado tanto funcional como estético para resolverse lo que hubiera sido un problema en una obra de arte.
 
Los árboles con cientos de años apenas ocupan lo que es la amplitud de un retoño. Y ese trabajo se ha conseguido con un esfuerzo y cuidado continuado por todas las generaciones de cada familia como por la sociedad en particular en los lugares comunes.
 
Creo que hasta ahora se me ha podido entender pero llega la analogía en el caso de las personas y me gustaría hacerlo con la “corrección” a la que me refiero en un principio.
 
Desde la escuela y en el hogar la juventud ha aprendido de sus “monitores” las maneras  con el carácter que debe de interactuar con sus familiares, amigos o el resto de las personas que formamos la sociedad. 
 
A este importante detalle puede que haya que añadirle la sencillez de una mensaje “Zen” que impregna el comportamiento de una manera sino innata adquirida desde la niñez para una conexión en la que el “roce” es apenas inexistente porque son ellos mismos los que aprenden algo que a los occidentales todavía nos cuesta entender. 
 
“La libertad termina en donde se encuentra con la de los otros”
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 23/02/2019 | Comentarios (0)

La conexión

Publicado el 22/02/2019 en Camino (365)
Es una situación, un instante, un concepto que como cualquier palabra hay que entenderla en su contexto y en mi caso, además de tenerla que usar en plural debo de relacionarla directamente con los trenes y los andenes.
 
Cada día es una batalla más o menos cruenta o un sencillo paseo militar. Lo importante son los contendientes, por un lado el pasajero y por el otro las dimensiones de la estación en la que se celebra la contienda.
 
Como protagonista de los diferentes entuertos me descubro en diferentes facetas según me encuentre cada día, su respectivo descanso reparador o no y esos detalles subjetivos que pueden complicar un poco el desenlace deseado o no.
 
Puedo asegurar que hay además un segundo, tercero, cuarto y hasta “tropecientos” parámetros de una ecuación que empieza con el tamaño de la estación, el número de andenes, la hora de máxima o menor de afluencia de gente, la diligencia de la plantilla de taquilleros y resto de imponderables que permiten una “conexión” fluida o no.
 
Los primeros días decidí sin saber como funcionaba la Red ferroviaria, actuar por mi cuenta y creo que salí bien parado de la experiencia porque conseguí enlazar cuatro trenes sin margen para el error y con esa alegría me he defendido hasta el día de ayer.
 
Esa jornada fue maravilloso en el aspecto meteorológico, un día luminoso un paisaje arrebatador, la compañía de la escritura que salía de mi mente sin querer, pero como inconveniente descubrí lo que es un tren “local”
 
Uno “local” puede ser entretenido pero al mismo tiempo agotador debido a las continuas paradas con sus respectivos arranques en un país donde los pueblos son casi ciudades, donde acaba uno empieza el siguiente y en unos tiempos que apenas permitían a la máquina demostrar todo su poder, debía de nuevo parar.
 
Esta demostración que no había otra opción me ha decantado por otro sistema mucho más rápido para moverme y son los “expresos” o los “trenes bala” que te llevan de un extremo al otro del país sin darte cuenta. En las diferentes cabeceras de línea ya podremos decidirnos por servicios locales.
 
Un apuente que debo de hacer es que atendiendo a la amabilidad de la gente he comprendido que lo mejor es acercarse a una oficina de información con los planes ya previstos y ellos te preparan el viaje con todo lo necesario para que el viaje sea perfecto.
 
¡Próxima estación…..!
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 22/02/2019 | Comentarios (0)

La Montaña

Publicado el 22/02/2019 en Camino (365)
Tiene que tener un significado más allá de las acepciones académicas porque en todos los países ese espacio generalmente lo ocupan espíritus libres o al menos no sometidos a las normas del resto del grupo.
 
Las diferencias entre las culturas son apreciables pero sólo de fachada porque en las “alturas” todo se siente de una manera distinta y para ello a las pruebas me remito. Siempre en esos rincones de difícil acceso alguien encuentra una “Chispa” de luz con la que entender con “otros ojos” la Vida.
 
Todo lo que traslado a este comentario lo llevó muy cerca, tanto como en el corazón puesto que es mi orgullo celebrar cada día su recuerdo y muy especialmente en la fiesta que conmemora su vida.
 
En el resto de culturas siempre se ha buscado los ejes más cercanos a las alturas y si estos se encontraban inaccesibles existía la posibilidad de buscar lugares ajenos a las influencias del grupo.
 
Yo me pregunto cual es la razón de esa ruptura que a mí me gusta llamar singularidad por la que algunas personas se aíslan de unas conductas gregarias que no les ofrecen la posibilidad de desarrollarse en la faceta desconocida para el resto de la humanidad y que ellos creen haber hallado.
 
Siempre en un alto se encuentran los episodios que han determinado las religiones a lo largo y ancho del mundo, así que podemos pensar que allá donde nos encontramos la esencia del Ser humano es igual sin apenas diferencias salvo las que cada grupo en su respectivo ecosistema ha creído conveniente adoptar.
 
Me resulta poco acertado hablar de globalización cuando lo que se están juntando son las culturas porque les llegó su momento y no una imposición de unos poderes por encima de otros.
 
En las alturas el aire sopla más fuerte y seguramente hace que los pensamientos fluyan como si de otro flujo sinaptico participa al hombre de su capacidad para la Creación de pensamientos no tan profundos sino completamente etéreos que pasan desapercibidos por todos hasta que alguien le da las alas para convertirse en “Creencia”.
 
¡Que bello concepto cuántico!
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 22/02/2019 | Comentarios (0)

Video o foto

Publicado el 20/02/2019 en Camino (365)
Es la pregunta del millón cuando te encuentras con una cultura tan diferente porque todo te sorprende y quieres registrarlo sin falta, como por ejemplo la foto que acabo de ver – las vías del tren por encima de las olas en un rompiente.
 
El recorrido ferroviario de hoy ha estado salpicado por imágenes en el más amplio espectro de paisajes, montañas, bosques, aldeas, bahías, playas, cabos, arrecifes y todo aquello en lo que el mar, propiamente el océano, se encarga de mostrar amablemente en un día soleado como el de hoy.
 
La diferencia respecto a ayer es más que evidente. Los guantes no hay que quitárselos, el paraguas no estorba y la luz se impone a la bruma. En una apuesta lo trascendental del caso es que hoy juego a caballo ganador.
 
Otro problema a tener en cuenta es que viajando en tren no hay lugar para un segundo perfecto con lo que gana el video pero no es una opción que me agrade demasiado, me atrae con diferencia el “momento”.
 
El motivo por el cual nos aferramos a la costumbre de “retratarnos” es una excusa para no olvidar algo generalmente cordial, amable, curioso en el que siempre podremos añadir un recuerdo de la memoria pero tras años de “momentos” uno pierde la noción de una cantidad de información que difícilmente puede ser procesada pasado largo tiempo.
 
Me asombran aquellas personas que en apenas una semana acumulan miles de fotos que pasarán a un archivo del que pronto se olvidarán con la inutilidad de un sencillo esfuerzo al que muchas veces no habría que darle tal importancia.
 
Yo creo en las fotos y los videos pero con la mesura que a todo hay que ofrecerle puesto que la realidad reflejada en los datos de los nuevos sistemas de grabación es difícil que vuelva a repetirse en muchos casos. Con lo cual la bondad de la fotografía es de agradecer..
 
Por circunstancias o importantes detalles algunas imágenes que desearíamos guardar es imposible porque ciertas normas prohíben la toma de fotos motivo que comprendo y comparto..
 
Hay instantes para el recuerdo mental mientras que otros por originales se quedan en la base de datos. 
 
Por favor ¡Miren a la cámara¡
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 20/02/2019 | Comentarios (0)

Templos en la bruma II

Publicado el 20/02/2019 en Camino (365)
Cuando sólo llevaba una hora sin trastos me creí libre pero un nuevo parásito se aferro a mi y convivimos en una armonía beneficiosa por lo menos para mi. 
 
Lo habíamos dejado en el paseo pero la realidad es que yo no había llegado allí de tiendas sino para otra idea más compleja del “paso a paso” estaba en un Camino, en el de aprender y puede que mas adelante lo convierto en Peregrinación.
 
Este es el concepto que se mimetiza mejor con la realidad de todas las personas que se encontraban en las mismas  circunstancias. Era un “español rodeado” de naturales del país, porque sólo al salir del recinto sagrado me cruce con un occidental.
 
Las horas previas todas las caras en sus variantes conservaban unos rasgos cuando menos orientales por lo que entiendo que todos eran “paisanos” o se presumía. Con semejante compañía y en manifiesta minoría sólo tuve claro lo que siempre me enseñaron.
 
¡Donde fueres haz lo que vieres! Y con ese ejercicio como pauta en todo lo que hacía, por delante existía el sentido de la vista principalmente o la premonición de lo que por delante debiera de acontecer.
 
Para empezar algo tópico en lugares sagrados “no hacer fotos”, de primeras esa la tenía asumida pero lo curioso del caso es que apenas encontré cuatro casos contados de una infracción de la norma y como ejemplo de orden tampoco encontré responsables de disuadir a los turistas nacionales al noventa y nueve por ciento.
 
Con ese grado de orden lo único importante es seguir las flechas algo que suelo realizar cuando toca puesto que todas las indicaciones estaban en el idioma nativo.
 
Como aperitivo empezamos por los “Tori” o puertas de acceso en las cuales había que demostrar respeto inclinándose antes, en el caso de la entrada o a la salida repetir la operación una vez atravesada la puerta a modo de despedida.
 
Segunda o tercera lección no importa el orden. Cuando se entra en un templo sintoista hay que limpiarse las manos de forma ritual con un cazo de madera y algunos llegan a mojar sus labios como fin a la entrada a un espacio sagrado.
 
El carácter de esta religión les lleva a una sencillez en las formas de todo el entorno que alcanza desde las piedras del paseo o sus colores, la poda de los árboles en versión bonsais tamaño humano en todo el recinto de las zonas ajardinadas.
 
Respecto a los cedros centenarios su respeto es sumo porque han protegido siempre los templos que tanto al sol como a la tierra le han sido erigidos y en concreto a la agricultura, le debemos una consideración que va más allá de las generaciones pasadas como de las venideras.
 
En todo el recinto las explicaciones eran inexistentes salvo en japonés y de forma muy sucinta, así que sólo cabe entender las cosas según su sencillez aplicando el principio de Ockham, “lo más sencillo es seguramente lo correcto”. 
 
Ante los diferentes templos una ofrenda, dos inclinaciones de la cabeza como llegada y despedida junto a dos palmadas. Todo sencillo, como su decoración de los templos, sin necesidad de fotos o de preguntas.
 
Las últimas son las que uno tiene que hacerse para sencillamente SER. 
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 20/02/2019 | Comentarios (0)

Templos en la bruma

Publicado el 20/02/2019 en Camino (365)
La mañana no se presentaba propicia porque todo el mundo llevaba consigo un paraguas de diferentes formas o ponchos para la lluvia. A esas horas todavía no había precipitaciones y no eran un problema porque entre la estación del tren y los traslados, el hecho de una capucha era prescindible.
 
Más adelante ya pude comprobar tras los cristales que mi tranquilidad desaparecería en cuanto dejase el vagón porque según llegábamos al sur las gotas de lluvia se hacían cada vez más presentes junto a los regueros que dibujaban con la ayuda de la gravedad y de la corriente exterior.
 
Mi forma de pensar entendió que como todo pasa podría llegar a escampar más tarde pero eso fue solo una suposición mía, porque durante todo el día un sirimiri me caló por suerte solo exteriormente. Bueno y los zapatos, aunque solo me dí cuenta al descalzarme.
 
Cada día tiene una planificación inevitable y es la posibilidad de dejar los trastos en algún lugar cómodo para mis visitas como para la estancia y esa mañana a la puerta de la estación me esperaban unas gotas atomizadas que en el trayecto al hotel hicieron algo de mella en la calidez de las prendas de abrigo. 
 
Ya tenía las manos libres por un segundo, porque muy amable el recepcionista me ofreció un paraguas que inteligentemente agarre – porque me salvo el pellejo de una buena manta de agua -. 
 
Cómo quien sale de las trincheras a la calle “el para la lluvia” estuvo abriéndose y cerrándose como no recuerdo haber hecho en la vida, a fin de cuentas fueron más de seis horas paseando acompañado de unas nubes y una humedad galopante. 
 
La lluvia era parte del problema, la humedad era la que llegaba a descomponerse y debías de acudir por un corto espacio de tiempo a cubierto en alguno de los comercios abiertos para los turistas con una calefacción a todo trapo que disipada dudas a la hora de volver a abrir ese mini toldo con patas que en ocasiones se convierten las calles.
 
De un lugar a otro la mañana y el inicio de la tarde fue un continuo trajín entre “manos libres” como los teléfonos o “echar mano del paraguas”
 
Y colorín colorado al hotel “calado” hemos llegado. 
 
Hasta pronto 
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 20/02/2019 | Comentarios (0)

Cenar

Publicado el 20/02/2019 en Camino (365)
Algo tan trivial y con lo que llevo varios días sin enfrentarme es a un menú que ni entiendo ni me permite la posibilidad de actuar correctamente o sencillamente dentro de mis propios gustos.
 
El otro día por fin me lie la manta a la cabeza porque en un paseo por la ciudad descubrí algo que se podría identificar como “zona de ambiente”. Con semejante presentación no iba a esperar más días para romper el miedo a una aventura gastronómica de la cual todo el mundo que la conoce no ha salido defraudado.
 
Calle arriba, hasta donde las luces se diluyen, atendí los más mínimos detalles que no estuviesen en su caligrafía tradicional y con suerte acepte a reconocer los números que sólo tenían un significado “precio” pero ¿de que?.
 
¿Carne, pescado, vegetariano o quizás “tofu”? Pocas veces me ha resultado complicado decidir que probar porque acepto casi todo pero me sentía impotente ante la falta de información.
 
Con semejante desastre aproveche para fijarme en los casos contados de fotos de los menús pero sin poder entender que era cada cosa ni adjuntar a la imagen los contenidos de la respectiva comanda.
 
En el Camino de regreso decido concentrarme y no acabar a las puertas de un supermercado que ya tenía localizado. Analizo de nuevo algo que haya podido saltarme en la primera fase y recuerdo que al inicio vi un local que “me dijo algo” con ese objetivo fui saltando etapa por etapa, bares, restaurantes y locales callejeros sin atisbo de una solución sencilla del tema.
 
Sin otra opción que llegar al hotel con una bolsa de vituallas hice dos amagos de entrar al primer restaurante que había echado el ojo. Y a la tercera abrí la puerta como si fuese aquello una faena taurina “en la que matar o morir”.
 
Lo primero que aprendes en estos días es ¿Habla inglés? Dirigiéndome al camarero y la respuesta habitual. ¡No! Pero en un batiburrillo de mímica inglés y japonés nos convencimos ambas partes que elegiría con la vista porque sobre el gusto no había problema.
 
Acomodome frente a la barra al estilo japonés junto a las diferentes propuestas del cocinero y sobre la marcha fue completando el plato y ante las ganas de comer todo estaba bueno pero con la duda de comer con palillos o con los dedos porque los cubiertos tradicionales occidentales brillaban por su ausencia.
 
En mi vida no soy soberbio pero tampoco me achanto así que fijándome primero en el resto de comensales sobre sus costumbres a la mesa descubro que o habían finalizado o les atraía más la charla. Debía de tomar la siguiente posibilidad “hablar con el señor de al lado” con la siguiente pregunta ¿Habla inglés?
 
Con una mínima suerte sabía de cuatro contadas palabras – las mismas que yo en japonés – “jugando” en su casa. Volvimos a cada paso a la mímica y con un poco de tiempo y paciencia conseguimos mantener lo que algunos llamarían “conversación”.
 
En apenas media hora entendí algo de su cultura, de sus dioses, sus ancestros y unas tradiciones que les permiten conseguir esa paz y corrección que a mí me está dejando sorprendido.
 
Apunté sus consejos en papel para que no se me olviden y espero alcanzarlos.
 
Arigato
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 20/02/2019 | Comentarios (0)

Tiempo para mi

Publicado el 20/02/2019 en Camino (365)
El descanso para mi es una ocasión que se presenta en cada instante porque entiendo que es una oportunidad que nos ofrece el “Aquí y Ahora” si sabemos aceptarlo en el abanico de opciones que el tic-tac del reloj nos presenta.
 
Hoy con un sueño reconfortante tras una excursión agotadora siento que la vida se abre ante mis pasos de forma irreconocible porque me está regalando ese silencio que no se encuentra en la noche ni en la cama.
 
Es un silencio consciente donde las perturbaciones son mínimas y la corrección de la compañía es un ejemplo a seguir incluso asimilar como propio para “encontrar lo que necesitas y no buscar lo que quieres”.
 
Primera lección de la mañana que en días pasados me ha resultado imposible de aprehenderla. Siempre he buscado un plan y a falta de dos dedos de frente he necesitado algo menos de una semana para lo que un niño aprende en cinco minutos.
 
Esa dinámica absurda es la que mueve a las personas a un comportamiento vecino de la apariencia y extraño a la personalidad. Aceptamos la vida que nos muestran pero no sabemos que hay una opción innata mucho más interesante y reconfortante.
 
Desde esos pensamientos la pauta más importante a seguir es una relación amistosa con la “pulsera con agujas”, uso este término porque es como pretendo avanzar en mi vida sin que el reloj marque mi comportamiento. Como mucho ordene ciertas exigencias que son de carácter social y de índole obligatoria. 
 
La soledad en muchos instantes de mi vida es una maravillosa compañía para buscar un poco más adentro dejando que el exterior no condicione de forma insalvable un rumbo caracterizado por la singularidad que de por sí me enriquece y al resto de personas que me rodean le sirve para una mayor armonía. 
 
Si yo estoy bien, los demás pueden hacer uso de esa ventaja y asumir lo que a ellos les beneficie de una manera cercana a sus inquietudes para adoptar ese beneficio del que se van a ver gratificados cuando sus más allegados son recibidos de esta misma manera, sin intereses sino con la determinación de un igual. 
 
Todas y muchas más luces se encienden cada vez que yo me adelanto al tiempo y no solo moviendo la cuerda del reloj a mi antojo sino “creando” siempre expectativas asumibles para el día a día. 
 
¡Ya casi es la hora!
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 20/02/2019 | Comentarios (0)

Pasear. Caminar. Peregrinar II

Publicado el 19/02/2019 en Camino (365)
Ahí lo dejé con el lenguaje como vínculo pero lo que me ha traído a este relato es la vinculación que une estas tres palabras que en un diccionario de sinónimos añadiría por ejemplo “andar”, “recorrer” y muchos más que desconozco o no quieren salir a la palestra.
 
Y para empezar esto viene de mi jornada por los bosques donde además de pasear, pude también pensar, oír, repicar y un montón de cosas que se pueden hacer en cuatro horas deambulando – otro sinónimo – con una meta a ocho kilómetros pero sin ninguna prisa porque el Camino siempre estará ahí esperando.
 
El inicio fue por una cuesta, en ascenso, el caso es que fue más fácil porque atravesaba una antigua aldea que ha sabido conservar el estilo historico y me ha permitido experimentar con la esencia de un pasado olvidado en las ciudades actuales.
 
Recorridos los primeros kilómetros al sol me sobraba ropa sin saber que más adelante la orientación de las montañas al norte me sumergirá en un paseo renqueante evitando pistas de hielo en las zonas umbrosas.
 
La primera parte creí que sería por poco tiempo pero el descenso hasta el final me hizo entender que necesitaría un bordón como tercer apoyo para evitar los resbalones que ya había padecido.
 
Busque a los lados cualquier rama pero aunque flexible, muy endeble, motivo por el cual duro poco y en cuanto vi una más robusta para mi corpulencia no hice más que partirla a la medida y la seguridad, pasó a ser un mayor grado de tranquilidad.
 
Con la senda por delante, en un claro encontré a la primera persona que vivía en y por la ruta. Tenía una especie de albergue en lo que era su casa y ofrecía té a todo aquel que en un día soleado pero helador agradecería enormemente.
 
La comunicación fue complicada sin traductor español – japonés y sin interlocutor en inglés la mímica y los gestos permitieron entendernos, al calor del fuego y de una bebida caliente. La segunda parte fue más hermosa porque puso en mis manos un cuaderno de notas al que traslade mis pensamientos que no fueron pocos.
 
Lo que no pude imaginar es que el señor habiéndose fijado en mi rústico bastón se molesto en regalarme una caña de bambú que yo tuve a bien agradecer como mejor supe. El resto del Camino ya no sería un paseo solitario sino una charla emocional con el toque del bordón sobre el firme de roca, hielo, grava o arena.
 
El compás de la madera, vino acompañado de otro repiqueteo de las campanas que como aviso evitan que los osos se acerquen, algo posible pero lejano en mi visión de una ruta muy bella pero civilizada para un plantígrado.
 
Con esta serie de notas, ruta, albergue, té, bordón, mochila. Me sentí Peregrino por unas horas, por un día, por un país o sencillamente por la vida. 
 
¿Es quizás pasear una peregrinación personal al interior? 
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 19/02/2019 | Comentarios (0)

Pasear. Caminar. Peregrinar

Publicado el 18/02/2019 en Camino (365)
Una nota común define estos términos que pueden casi utilizarse como sinónimos por el sencillo hecho de poner un pie por delante del otro con continuidad y un fin más o menos determinado.
 
A partir de ese punto se pueden llegar a encontrar variantes, matices que especifiquen más exactamente lo que se quiere expresar de forma más ortodoxa a las acepciones que el diccionario les aplica oficialmente.
 
Como forma de comunicación del grupo es apropiado tener unos significados correctos porque es en realidad el motivo del lenguaje basado en un orden al que de alguna manera hay que dejar margen para que los académicos puedan justificar su trabajo.
 
En un mundo que no es el mío pero del que debo de servirme para comunicarme con los demás me arrogo la licencia de expresar con las mismas palabras unos sentidos figurados o sencillamente aleatorios. 
 
Puede que sea una forma de anarquía o de libertad cuando uno quiere hablar de aspectos de una vida propia o unos instantes que no quiero entenderlos en palabras de terceros sino en la integridad de una manifestación singular de mi existencia.
 
La posibilidad que el lenguaje nos permite es la libre combinación de conceptos que la contextualización y la composición del escritor le abre para poder utilizar los conceptos como a el “autor” – de auto, como propio, de si mismo – así que nadie puede pretender poner puertas al campo de la literatura.
 
Si en todo el tiempo de la comunicación humana y en un etapa más cercana desde la escritura formal, la infinidad de formas de intercambio de información o poesía con apenas unos veintitantas letras – según cada lenguaje- y una serie de signos ortográficos permiten, que según pasan los años la cantidad ingente de nuevas obras escritas para deleite de su creador y en algunos casos para disfrute de los posibles lectores.
 
En ocasiones como ésta la alegría que puedo encontrar en la escritura para sacar de mi cabeza ideas que fluyen y que a continuación de arremolinarse en la mente bajan tranquilamente por las conexiones sinápticas hasta unos dedos “encendidos” en transmitir experiencias que me han servido y que me interesa compartir.
 
Es una copia de algún lugar “Los libros nos hacen más libres”
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 18/02/2019 | Comentarios (0)

Solamente - Diferentes

Publicado el 18/02/2019 en Camino (365)
Propiamente hoy es el tercer día de mi estancia rodeado de una cultura “diferente” y poco a poco voy asimilando cada día una palabra – que no es poco – y otros aspectos que rompen mi forma de ordenar las ideas según mis pautas preestablecidas o de prejuicio.
 
Con los planes a medias – me atraen las gratas sorpresas- decidí que era hora de saber que es el “estilo japonés” y que mejor que empezar por la casa – en mi caso una casa por horas – que llamamos hotel y mas propiamente aquí “ryokan”.
 
Suponiendo su cultura Zen algo podría imaginar pero todo lo que uno piensa se ve superado por la realidad. De primeras olvidar tu calzado a la puerta me agrada porque deseo estar descalzo siempre pero las maneras exigen zapatillas, ¡porque no!. 
 
La segunda me alcanza en toda la frente, la habitación casi vacía, colchón – futon – en el suelo, un almohadón como silla y una mesa a la altura de las rodillas. En cierto modo sobraba espacio para todo pero dejando las maletas ya habrá ocasión de mentalizarnos.
 
Tuve toda la tarde para conocer mi primer templo budista y de nuevo impreisonarme de como el arte oriental con “matices” es una visión “naciente” de nuestro “barroco”. El exceso la exaltación de las formas abigarradas de los gestos Soberbios. De la bondad y la belleza frente a la maldad y la exacerbación.
 
Cuando salía del templo no encontré ni me llevé ninguna “llave material”, de un lugar para que todos encuentren la suya. Me conforme con saber que esa llave está dentro de cada Ser Humano y que la posibilidad de encontrar las puertas infinitas donde usarla nos acerca en un salto cuantico o interdimensional  al encuentro de una vida plena junto a un futuro cercano.
 
La oportunidad o suerte de encontrar “la llave” ha llegado acompañada de una manera más comprensiva de los huecos que todavía quedan en mi mente por rellenar y aprender de todas las experiencias de la existencia.
 
Con la lección aprendida regrese “a casa” con la mente abierta y lo que antes era vacío ahora era yo el que completaba la escena por lo que me puse manos a la obra y adopte las formas propias con una visita al “rotemburo” para que el cuerpo consiga la tranquilidad para un sueño reparador.
 
Trámites cumplidos contemplo mi estancia como mi hogar y de tal guisa dispongo todo por los rincones dejando claramente la mesa libre de trastos para una cena local con lo que se me ocurrió encontrar en un supermercado. El agua preparada y la pasta esperando un buen remojon hirviendo, acomodome sobre el almohadón para intentar la posición de loto que fue imposible pero si que los palillos me sirvieron fácilmente para llenar el estómago.
 
Hay que reconocer que a falta de buen vino en una semi-ceremonia del té, prepare una infusión con el que la casa ofrecía gentilmente. Todo iba tomando forma en los estereotipos de ese oriente desconocido que no es difícil de asimilar.
 
Ya sólo quedan los sueños seguramente con los ojos rasgados.
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 18/02/2019 | Comentarios (0)

Una de miedo

Publicado el 18/02/2019 en Camino (365)
Puede que creáis que estoy un poco “para allá” pero es más bien todo lo contrario. Leía ayer en una guía en la que había un paseo – cosa que me place – donde existe la posibilidad remota de cruzarse con osos.
 
Esa última palabra resultó mágica para decidir dar un recorrido por antiguas rutas de postas-que diríamos en mi tierra- que unían la capital durante la cultura Edo hasta que llegó la modernidad con los ferrocarriles y la velocidad sustituyo al encanto de la naturaleza.
 
Si alguien piensa en el miedo como las fieras está equivocado. Es la propia “soledad” la que nos provoca esta situación de espanto ante lo desconocido porque hemos olvidado que nosotros también fuimos parte de ese encanto natural que fluye dentro del Ser pero que se encuentra en algún rincón perdido y sale como me ha ocurrido hoy.
 
Para las personas que no son capaces de entender el Silencio y el Vacío que pueden encontrar en medio de un bosque – como en su conciencia – el ruido de las campanas asustara tanto a los osos como a la osadía de enfrentarse a uno mismo sin los trastos y tareas que acumulamos cada día a modo de componendas. 
 
En lo que llevo de viaje, esta mañana va a ser el primer día que estaré “solo” y el esfuerzo físico pase factura por la tarde. Algo que no me preocupa porque la “recarga de las baterías” está asegurada y su fecha de caducidad es indefinida. 
 
Ahora mismo atravieso bosques, campos y ríos pero los veo pasar sin apreciarlos ni oírlos o tocarlos. Los barrancos pueden ser verdaderos acantilados y te descubren la infinitesimalidad de lo que realmente somos como la maravillosa elegancia de una inteligencia innata que nos ha permitido salvar esos vacíos en los torrentes con puentes o todas las demás exigencias que “La Madre Naturaleza” nos exige a cada paso. 
 
Si el paisaje que ahora veo y que está al alcance de todos los viajeros es inimitable, quiero pensar que la ruta de la mañana debe ser espectacular si se dignan a recomendarla en los libros y mis amigos nativos también me reconocen su “singularidad”. 
 
Estamos en invierno y la nieve junto a las heladas forman parte del hecho cotidiano y la presencia del sol convierte la dualidad del paisaje en una visión completa de la existencia. 
 
La luz es a la conciencia, lo que la sombra al alma
 
Hasta pronto 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 18/02/2019 | Comentarios (0)

La Sorpresa

Publicado el 17/02/2019 en Camino (365)
Cuando decidí acercarme a este país sabía que me encontraría con unas costumbres que se diferencian con claridad de las mas próximas y conocidas por lo que en este momento de descanso pretendo elegir un nuevo destino para llegar a un lugar desconocido para que me ilustre mejor sobre lo que apenas empiezo a entender. 
 
Las cábalas son varias y dejaré que sea la marcha de los acontecimientos la que decida dirigir un poco ordenadamente unas experiencias que van tan lejos como las aldeas que en este país son siempre ciudades en los términos en los que yo me muevo. 
 
Cuando uno se pone en marcha las opciones se abren como las páginas de un libro y este ha sido el caso, he abierto el mapa por donde no lo hice ayer y he cambiado completamente los planes. 
 
La montaña y el campo quieren estar presentes estos días y con la información que he podido obtener tengo que seguir al norte y en la espera de esta estación el viento frío de las montañas nevadas es una carta de presentación para saber a lo que me enfrento. 
 
Hoy según he leído me toca descubrir la historia auténtica de una época de los antiguos reinos, así que nos aplicaremos en abrir las meninges para comprender todo el poso que en cada lugar han ido dejando las generaciones anteriores. 
 
Lo que quiero traer ahora al caso es la organización en la que tienes que entrar si quieres saber un poco por donde te mueves, porque me estoy sorprendiendo a cada paso como es aquí el orden de las cosas. 
 
Por no preguntar en una estación de conexión se me han escapado dos trenes en un margen de veinte minutos pero por suerte creo que la espera me traerá la posibilidad de cambiar los trenes locales con infinidad de paradas por un servicio expreso mucho más rápido. 
 
Dejó por lo tanto el relato porque el reloj marca la hora y la puntualidad es lo más importante en el servicio ferroviario del país. Las líneas son las mismas pero el confort y la suavidad con que funciona este nuevo servicio ha merecido la pena. 
 
El día invernal no implica que tenga que ser triste porque hay un sol enorme que no calienta como en el trópico pero junto al azul nos anima a ponernos cual lagarto en la solana porque hay unas fantásticas panorámicas de toda la cordillera. 
 
Tal como van las cosas habrá que optimizar el día con diferentes excursiones, pues el descanso ha sido reparador y hay cuerda para rato.
 
Hasta pronto. 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 17/02/2019 | Comentarios (0)

La Bienvenida

Publicado el 16/02/2019 en Camino (365)
Ayer la impresión de la llegada me dejó un tanto absorto en la creación del hombre, la posibilidad de una organización tan correcta y cercana a lo humano pero gregaria como un panal de abejas que en mi pensamiento son los insectos que ponen en marcha la misma naturaleza.
 
Todo lo anterior quiere ser un piropo, una flor a una cultura pero hoy quiero que sea la proximidad del campo la que tranquilice un poco más una excitación que desde mi llegada mantiene una sonrisa en la comisura de mis labios.
 
La grandiosidad de una estación de tren no se compara con una montaña pero creo que ambas son símbolos de una cultura que sin saberlo ha asimilado los conceptos en una forma equilibrada y hermosa al mismo tiempo.
 
Desde primeras el viaje ha recorrido el espacio urbano durante más de una hora con el abigarramiento que me suponía en un país superpoblado donde el espacio “plano” es un lujo que se encuentra sobrexplotado y en las zonas montañosas han sido capaces de colgarse de las laderas de las montañas sin perder la fuerza que la vegetación primaria les rodea. 
 
El traqueteo del tren acompaña la escritura mientras espero encontrar por los ventanales los contornos de una montaña que representa el corazón de un país. Una cumbre cercana al cielo con el frío que las alturas supone y la suavidad con la que sus laderas se convierten en hermosos bosque antes de llegar a la cercanía del hombre. 
 
Sin ningún tipo de pacto el día se ha despertado azul y luminoso como si quisiera ser un regalo para aquellos que nos acercamos con humildad a un espacio sagrado por la conciencia del hombre y por la propia idiosincrasia que da razón a una belleza eterna para la medida del Ser Humano. 
 
Creo, deseo, Espero – de Esperanza- que estas horas me sirvan para encontrar lo que tenga que ser. 
 
Ya se ve la nieve en sus faldas y su grandiosidad la magnífica el hecho de acercarnos a sus pies. 
 
Han pasado las horas y es el poniente quien convierte la nieve en un rosa, algodón de azúcar la cima. Para llegar a este instante he buscado en el valle la mejor visión pero las imágenes anteriores desmerecen toda la transición desde un montón de nubes que descubrían el cráter a un telón que pasó a paso se difumino como si ahora empezase el auténtico espectáculo. 
 
Apenas es ya solo sombra, oscura como a veces se encuentra el alma esperando la luz del nuevo día que como hoy solo dejaba fotografiar reflejos sin definir formas precisas. 
 
Tan siquiera el horizonte lo inmuta solo se mimetiza en un conjunto que empuja al sueño como si de un regalo se tratase. 
 
Una Montaña inmensa como la Paz que le acompaña. 
 
Hasta pronto 
 
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 16/02/2019 | Comentarios (0)

Los Ángeles de la guarda

Publicado el 15/02/2019 en Camino (365)
Llegar a esta gran ciudad y perderme a la primera fue todo uno. La llegada al aeropuerto fue un juego de niños comparado con lo que se me venía en cima en pocos momentos. La estación de trenes. Puede que la principal de la ciudad mueve una cantidad ingente de personas con una armonía casi perfecta dentro de una entropía total.
 
Pase de un nivel a otro hasta que comprobé que necesitaba ayuda de un mapa – ellos son mi salvación siempre- con un par de ellos en la mano busco la salida norte pero me fijo en un nombre que identifica tanto norte como sur así que en otro directorio con la frase “usted está aquí” sé que estoy en la otra punta.
 
Gracias a Dios miro el mapa, giro ciento ochenta grados y el pasadizo del mapa se encuentra a mi espalda enfilo con la muchedumbre la recta – es la hora de finalizar el trabajo – y al poco siento algo en el ojo ¡Voy a perder la lentilla! Paro inmediatamente y con los dedos la engancho de casualidad.
 
Por mi cabeza pasa mi buena fortuna y el hecho del ahorro por no tener que comprar otra. Pero siempre hay una inoportuna brisa que se lleva de mi dedo el tesoro por el que yo apostaba. Asustado dejo todo sin apenas moverme y busco en mis ropas en el suelo con todo el trajín de gente pasando junto a mi.
 
Pasados unos minutos sin acierto llegan dos jovencitas, estudiantes y me preguntan “en inglés” si pueden ayudarme. Les explico el problema y empezamos los tres a retomar la búsqueda. En un momento, me preguntan cómo fue todo, echamos marcha atrás y al colocarme sobre la maleta Judith descubre sobre la etiqueta del embarque del vuelo que ahí estaba la lentilla.
 
Con una ventura-porque fue el viento—me coloco esta vez contra él para que no haya sorpresas y mis ojos vuelven a tener el mismo campo visual. 
 
Mis “ARIGATO” no son capaces de demostrar mi agradecimiento, me ayudaron en todo, me ofrecieron gotas para los ojos, un espejo y siempre se preocuparon de mi ojo y mi vista en general, así que tuve que ofrecer un regalo y las invité a tomar un refresco o algo que les apetecierá. Buscamos varios lugares pero todos estaban repletos de gente esperando y ninguno de los tres estaba por la labor así que nos despedimos “a la japonesa” sin besos. 
 
Me permití el lujo de explicar cuál era el estilo español para las despedidas y más cuando su ayuda fue tan importante pero eso del “contacto” físico no se estila por estos lares y ahora lo entiendo ¡Eran mis ángeles de la guarda! 
 
ARIGATO JUDITH Y NANA
 
Hasta pronto
 

Publicado por Gotas de Rocío el 15/02/2019 | Comentarios (0)

Prueba superada

Publicado el 14/02/2019 en Camino (365)
Estos días de tranquilidad para poner las cosas en orden cuando todavía se tiene tiempo, es un placer que no se sabe apreciar cuando el reloj tiene la sartén por el mango y eres tú el que sigue su compás, nunca el tuyo.
 
Soy capaz de jugar con el tiempo porque he intentado jugar sus mismas reglas que ni yo mismo entiendo pero mi sexto sentido es quien decide el Camino a seguir porque su sabiduría está muy por encima de un consciente perdido en vaguedades que no llevan a ningún lugar.
 
Hoy para algunos hubiera de haber sido el primer día por estos lares porque la ciudad habría abierto mi percepción de lo propio del lugar, pero sin haber estado nunca la siento similar a otras que en este país siguen un “estilo de vida” propio, repetido de costa a costa y de isla en isla. 
 
Fuera del ámbito urbano es donde se encuentran las peculiaridades del carácter “Aloha” donde la naturaleza del medio ambiente como de la espontaneidad de los nativos impregna el día a día de forma pausada o pautada como si fuese música.
 
Aquí frente al mar recapitulo horas pasadas recorriendo pasó a paso – literalmente – las calles que ya conocí con cuatro ruedas y que ahora suponen una organización que hasta ahora se solucionaba con el almacén que llevaba en el “carro” para un “por si acaso”.
 
De primeras con un día por delante la maleta ya está preparada y la intendencia se ha encargado que lo que queda del día sea para disfrutarlo con la mayor de las parsimonias.  Y en ello estoy, nada me falta y poco necesito.
 
Con un plano en la mano organizo el recorrido porque van a ser unas horas gastando suela sin margen para el error, porque eso supone sudar y no me apetece especialmente. La opción pudo ser más corta pero me he decantado por la más sencilla, donde las dudas van a ser mínimas o inexistentes.
 
Tras unos cuantos kilómetros llegó al centro de la ciudad e intento buscar mi objetivo que no está lejos porque las instrucciones son claras, bordeo el edificio principal y al frente está el monumento homenaje a un “servidor” de los más desfavorecidos por la enfermedad y por el abandono. 
 
Cuando todas las autoridades, el pueblo y la iglesia reconocen de esta manera la trascendencia de su labor de entrega creo que lo que yo intente ayer fue un pequeño “bluff” sin valor y que hoy en cambio me hacen sentir más pleno. 
 
Siempre la tarea es apropiada a los medios o al menos se intenta y  por fin creo que yo ya he hecho parte de mi encomienda de una forma diferente pero con un resultado próximo al deseado. 
 
Gracias por esta oportunidad. 
 
Hasta pronto
 

Publicado por Gotas de Rocío el 14/02/2019 | Comentarios (0)

Otra isla

Publicado el 13/02/2019 en Camino (365)
Hoy había que madrugar porque el avión no espera, voy con tiempo suficiente pero siempre hay pequeños detalles que van minando la confianza, el ordenador del alquiler de vehículos no funciona – a esperar—el autobús a la terminal se retrasa más de los debido.
 
Para finalizar cuando llegó al aeropuerto y miro los horarios mi vuelo no aparece. Los nervios me pierden y pregunto a varias personas que no saben explicarme nada. Ante la duda y viendo la cola de información, me acerco a un “servicio primera clase” y con amabilidad le planteo mi problema y con todo cuidado ella deja su mostrador y me acompaña a la parada del autobús del aeropuerto que une todas las terminales. Tenía que llegar a la T- 8 y estaba en la T-2 como a mas de tres kilómetros de distancia.
 
Gracias a su atención todo fue sobre la marcha. La compañía de vuelos local tenía un mini espacio en el que ni siquiera había control de embarque directamente cuando presentabas el pasaporte te confirmaban el vuelo y al lado la sala de espera desde donde te llamarían personalmente. Nada de megafonía volamos seis personas.
 
La avioneta de juguete pero la altura de crucero es perfecta para poder admirar todo el paisaje, las costas, casi como si fuese un recorrido turístico. Yo había preparado todo para una visita a la isla pero cual es mi sorpresa que el camino de acceso a mi destino está cortado desde hace meses por un deslizamiento en la montaña así que la única oportunidad es el vuelo de nuevo en avioneta que por circunstancias de horario me es imposible coordinar.
 
Me conformo  entonces con la posibilidad de llegar hasta el mirador que apenas me separa unos cinco kilómetros inaccesibles pero al menos me quito el mono de una pequeña aventura truncada.
 
Durante un buen rato me cuesta digerir “el traspiés” pero debo entender que lo imposible esta fuera de mi alcance y me queda por ver toda la isla. La intención  es un circuito completo con la información que previamente conseguí. Empecé perdiendome en una de las carreteras cuando intérprete mal el mapa pero como me preocupan poco los pequeños errores conecté la brujula y busqué todas las posibles orientaciones. 
 
El norte, mi meta me llevó hasta el mirador que desde las montañas dominaba la península norte. Mi destino imposible. El caso es que, cual regalo de consolación pude ver lo que en el pasado fue una antigua leprosería debido a su inaccesibilidad. 
 
Con la tarea “hecha” organice el día con cierta tranquilidad puesto que tenía ahora mayor margen de maniobra, que nunca es poco para todos los planes que había preparado para esa jornada.
 
Ir al sur era prácticamente irrealizable hubiese caído al mar por lo que decidí ir al este buscando un lugar que se antojaba maravilloso porque su pronunciación en castellano es algo así como “Al agua”. 
 
Estaba lejos pero “el que la sigue la consigue” como así fue después de cruzar ríos, sobre las carreteras, desprendimientos de rocas y hasta de palmera, poste de luz, curvas increíbles, tramos para un único vehículo con las rocas a un lado y al otro el océano. Todo una maravilla y el final de película. 
 
La playa recogida como una concha con un barranco que dejaba desembocar su cauce junto a la playa y unas olas con la fuerza que me gusta, no como en la costa sur que bordeada de arrecifes es toda una balsa en la que pude observar a un pescador a más de un kilómetro de distancia con el agua por debajo de la cintura. 
 
Había que regresar y ahora sabía lo que me esperaba. El caso es que estaba equivocado porque la sorpresa llegó cuando en el retorno descubro las montañas nevadas de la isla vecina. Tengo que parar, es una imagen que la fotografía no va a servir de gran cosa pero siempre será un recordatorio porque a lo largo de varios kilometros pare hasta cuatro veces para conseguir una mejor panorámica. 
 
Por otra parte hacer el viaje en sentido inverso me dio la oportunidad de ver como la isla y sus rincones con playas enlazadas como en una cadena y qué en el sentido ida sólo había podido suponerlas. 
 
A pesar del contratiempo inicial el día era perfecto y me quedaba el oeste por reconocer como el Mago de Oz buscaba a las brujas correspondientes. Allí me esperaba una playa que acababa de sobrevolar por la mañana. 
 
Con el reloj de mi parte y algún despiste en carreteras secundarias llegue a la playa que de primeras me decepcionó pues no eran más que rocas y arrecifes. ¡Imposible el baño! 
 
Dejó que el bosque que me rodeaba desaparezca a medida que avanzo y observo que a un kilómetro la arena es la que se extiende como alfombra para saltar en las olas con mucha precaución. 
 
Ese es mi lugar, unas diez personas en una playa de varios kilometros pero ninguna en el agua. Me faltaban unos minutos para un magnífico chapuzón en unas aguas resacosas como pude comprobar. Necesitaba anclarme al suelo porque las olas se imponían si tú no eras capaz de controlarlas. Fueron dos o tres baños los que me di para poder regresar al pueblo a reponer fuerzas. 
 
Y hasta aquí hemos llegado, comimos lo que había, que no eran perdices y el vuelo de regreso fue perfecto porque se adelanto y con la puesta de sol en las nubes fue todo mucho más bonito. 
 
Seguiremos buscando más islas
 
Hasta pronto 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 13/02/2019 | Comentarios (0)

Su Majestad II

Publicado el 12/02/2019 en Camino (365)
Hoy tengo o pretendo hacer un resumen de todo lo que ayer pude observar paso a paso aunque estoy seguro que me resultará imposible mantener un orden cronológico porque las ideas se amontonan y la tarde se superpone a la mañana, el caso es que lo intentaremos.
 
A primer hora como todos los días el plan era el mismo pero ayer nada más salir a la calle comprobé que el aire soplaba con fuerza y para eso ya estaba preparado pero el resto del personal que escucho las noticias del tiempo con el añadido de ser domingo retuvo a todos los nativos en sus casas. 
 
Calles y carreteras semidesiertas para mi tranquilidad así que con los planes que no son tales, me voy acercando a la primera parada, una playa de las que son de mi gusto, lejos del gentío y con olas de grado apreciable para entretenimiento de un niño “de varías décadas”. 
 
A lo lejos aprecio la soledad de la arena y compruebo que estoy solo. Algún coche contempla las banderas rojas que ya ondeaban el día anterior pero hoy nadie se lanza, ni siquiera los surfistas. Yo no había llegado hasta allí para nada – para nadar- me cambio y salto con las olas un buen rato sin revolcones porque estaba alerta al encontrarme solo. 
 
En media hora salgo del agua y mientras regreso al vehículo llega un coche de la policía lo que me hace pensar que el socorrista ha llamado para que me den un aviso o incluso una multa, pero por suerte el agente que ya me encuentra paseando por la arena creo que se ve obligado a omitir la reprimenda. 
 
Después de los menesteres de acicalamiento recorro un pequeño paseo por una ruta que no me es desconocida y observo como a este lado de las montañas el aire es más suave y el turquesa del mar está remarcado por las crestas que levanta el viento. Con esa imagen de agua atomizada y un sol increíble solo puede ocurrir una cosa y es que aparezca el arco iris con cada ola, creándome un bienestar que siempre me produce ese meteoro tan especial y que junto a la palabra “Aloha” forman la matrícula de este estado. 
 
Cuando el sol me resulta molesto – me gusta en pequeñas dosis – tomo las de Villadiego y ahora tocaba acudir a la ciudad para hacer unos recados que me servirán sin haberlo pensado en la excursión del día siguiente (esto es parte de otra historia). 
 
Un pequeño picnic en la playa y lo que empezó con un sol clamoroso acabó en chaparrón tropical que me llevó a recoger las vituallas rápidamente para buscar resguardo. Estas variaciones en el clima están a la orden del día como las orientaciones de las playas para recibir las olas de una forma más o menos peligrosa para los bañistas. 
 
Retomo de nuevo la carretera y en esta ocasión voy descubriendo que la fuerza del mar puede con todo. Los arcenes que dan al mar están todos destrozados y las indicaciones de peligro derribadas por el vendaval. Este no era el problema más grave porque la circulación fluía normalmente. 
Unos kilómetros adelante el tráfico se bloqueo y temí por un corte de  carreteras por la invasión de las olas u otros motivos. El caso es que no estaba equivocado en parte. El atasco lo provocaban los propios turistas que paraban al borde de la carretera para ver el espectáculo de las olas encrespadas en toda la Costa Norte. 
 
Esas imágenes impactantes – tengo video pero desmerece la realidad- se añaden al hecho que donde dos días antes había tomado un picnic frente a las rocas se encontraba cerrado porque las olas cubrían la zona que me sirvió para el almuerzo. 
 
Incorporándome al atasco a dos millas por hora, se podía perfectamente desde el coche observar las imágenes que poco más tarde serían anecdóticas puesto que las olas llegaban a unos cinco metros del coche y a unos veinte centímetros por debajo de las ruedas. 
 
Nunca había visto algo así, lo que ocurre es que el cuento no acaba, la marcha se ralentiza y compruebo que en varios lugares el mar el día anterior u horas antes había cubierto el asfalto con piedras unas veces, otras con arena a modo de dunas, también había troncos apartados en los laterales. 
 
Visto lo anterior de forma prudente se me quitaron las ganas de bañarme aunque siempre hay algún surfero que salta como loco en una ocasión tan propicia para sus hazañas bajo su propio riesgo. 
 
Y colorín colorado este cuento seguirá con nuevas “Hazañas”. 
 
Hasta pronto. 
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 12/02/2019 | Comentarios (0)

Algo imposible

Publicado el 12/02/2019 en Camino (365)

Qizás sea un sueño. Quizás volar lo haga posible. Quizás la inmensidad del océano no sea una barrera sino el lazo que nos une. Quizás el aire envuelve sin duda la vida. El caso es que hoy estoy aquí donde alguna vez nunca pensé que llegaría. 

Es más allá. Es donde la luz cambia por el tiempo. Donde el calor de la tierra se convierte en movimiento fugaz para esculpirse sobre antiguas lenguas de fuego. Hoy he logrado ponerme en marcha de nuevo buscando una isla que conocí en mi infancia gracias a la buena ventura de una maravillosa persona.

Ese Santo en el estricto sentido de la palabra fue imposible borrarlo como algo que te impregna y de lo que no puedes librarte porque está dentro de ti, es tu propio Ser. Lo que nos hace humanos en la voluntad de hacer el bien en la medida de nuestras posibilidades llegando en algunos casos a la entrega total.

Mi intención es sencillamente entender que una persona extraña a estas tierras fue capaz de entender como nadie el concepto ALOHA y MAHALO para todo tipo de personas y principalmente para los más desfavorecidos., los abandonados, los leprosos.

Con esta tarea que pretendo dedicarle un tiempo importante aprovecharé para “perderme” en otra pequeña isla que seguramente por desconocida tiene muchas más luces que todos los rascacielos de la gran ciudad que sobrevolare en apenas una hora con el alba abriendo la pista.

Tengo que agradecer “a quien ya sabe” que el tiempo que hoy se presenta hará del vuelo un paseo por las nubes en un “juguete” que no ascenderá como un avión de clase turbina. Volará supuestamente bajo para disfrutar del paisaje y del inmenso placer de no tener que pasar ningún control de seguridad con todas las esperas y molestias que implica un vuelo comercial.

Un detalle a tener en cuenta es la amabilidad increíble que me han demostrado las personas con las que he tenido que conversar por diferentes motivos. Todas han tenido un comportamiento ejemplar y que me han ayudado de forma desinteresada. ¡MAHALO!

Como hace años vuelvo a surcar los aires en avioneta de hélice con la aventura que supone volver al pasado, en otra vuelta de tuerca que nos sitúa siempre al principio de los tiempos. En cada realidad de diferentes aspectos siempre regresamos a los orígenes cuál razón de ley.

Hasta pronto

 

Publicado por Gotas de Rocío el 12/02/2019 | Comentarios (0)

Su Majestad

Publicado el 11/02/2019 en Camino (365)

El viento ha estado presente todo el día en todo el perímetro de la isla. Tan pronto estaba en la costa como en la montaña nada quedaba libre de la influencia de este meteoro. Sólo la necesidad de protegerse de él te llevaba a otro refugio en el que tras los cristales podías apreciar el gusto que se daba el aire para revolcar lo que se encontraba a su alcance.

Entre otros detalles que voy a destacar es la fuerza que imprime a la superficie del mar, otro fluido como él, primo hermano de andanzas y que se llevan a las mil maravillas. Hoy por ti mañana por mi, el H2O se deja impulsar por el O mayúsculo que forma de manera indisoluble un origen parejo en su ADN.
 
Cuando el hermano mayor se anima consigue atraer a su juego a las olas del mar para que dejen su tono manso de rebaño para convertirse en animales salvajes que enfrentan a todo lo que se mueve sin importarle condición.
 
Ante tamaña circunstancia los nativos de esta tierra han conseguido dominar la furia para su propio beneficio en todo lo que servía a sus labores necesarias como la pesca y en la faceta que a mí más me gusta “el surf”.
 
Los aficionados a este deporte no sólo los nativos esperan pacientes a que esa ola perfecta aparezca y pidiéndole permiso cabalgar un buen rato hasta la orilla o brincar al final de su ojo a la siguiente oportunidad de “volar” sobre las aguas.
 
Toda esa experiencia requiere de un tiempo y un esfuerzo que ya no quiero disponer y me preocupo unicamente de “amarrar” mis pies al suelo marino como un ancla y sólo soltar amarras cuando el empuje de la ola rebasa mi capacidad de resistir.
 
Esos lances sacan toda la adrenalina que hay en mi para no volverme una pelota en manos del mar y saber que por lo menos la cabeza debe salir a la superficie si los pies no han conseguido anclarse. Aquí empieza la lección de “defensa propia”, estando a merced de las corrientes nunca hay que enfrentarlas, solo “Ser Agua” y comportarse de la misma guisa.
 
Si te balancea déjate llevar, si hay corriente siguela pero espera la siguiente ola que te dejará en la orilla, si la primera no lo consigue, todas las demás te acercarán a la proximidad de un suelo firme y una arena seca.
 
El mar es respeto pero con la seguridad que ambos compartimos los mismos ciclos y en una cordial entente podemos disfrutar de la mutua compañía, muy agradable para mi y no creo que despreciable para un elemento vivo de la naturaleza como nosotros.
 
En todos los pasajes anteriores el aire ha quedado difuso entre las palabras “acuáticas” ahora tendremos que hablar de como influye en todos las demás partes de la tierra, de la arena, a las palmeras, de nuestro sentido del equilibrio, a la salud mental, del aterrizaje de los aviones, a la resistencia de los “vientos” en una sencilla tienda de campaña. 
 
Ayer sobre la carretera había pequeñas dunas y el viento desplazaba la arena contra la piel sino estabas cubierto o picaba la carrocería del coche en continuas ráfagas provocando que la placidez de “detrás del cristal” sólo fuese momentánea.
 
Otra cara que también impone ritmo al empuje del viento son los árboles y en la isla las palmeras que bailan al ritmo que Eolo tiene bien pautado consiguiendo crear una danza que no tiene orden salvo el de seguir de pie.
 
Quisiera seguir con las “batallas” del viento y las nubes el caso es que dan tregua cuando quieren y hoy han decidido jugar fuerte.
 
Hasta pronto
 
 
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 11/02/2019 | Comentarios (0)

Un lapso

Publicado el 09/02/2019 en Camino (365)
 
Hoy como la mayor parte de los días, la noche tal como la deje estaba a la espera que llegase a despedirla porque somos hermanos gemelos cuando le velo su tranquilidad en mi descanso y ella se encarga de recoger todas las vivencias de las “aves nocturnas”.
 
El sueño ha sido brillante como las luces que bordean la bahía desde el más alto rascacielos a las farolas de cada paseo. La noche sirve para multitud de actividades y no me refiero a las lúdicas propiamente.
 
Es el alma, la esencia la que me trae hasta este encuentro con el cuaderno de notas versión 2.0. Cuando uno disfruta como yo y otros miles de millones de personas se siente entre un grupo de amigos que son capaces de trasladarlo a cualquiera de las maravillas que son capaces los sueños.
 
El sonido rítmico de las olas crea un compás increíble con cada nueva ola y siendo una sencilla rutina cada una marca su compás con la misma suavidad que en las tormentas puede convertirse en un ogro.
 
Son sutiles los matices que la superficie del océano va despejando a medida que la luz aparece tímidamente pero con seguridad por el oriente. Lo que apenas era apreciable hace instantes, las crestas blancas ahora se diluyen en un azul oscuro que quiere convertirse en plata.
 
En ese juego de matices, los edificios acristalados adoptan como propios los reflejos del amanecer para jugar con el horizonte despejado y desnudo. Quisiera saber cual es el lugar concreto del alba para poder acercarme a descubrirlo. Ese es mi empeño para los proximos días.
 
La lentitud en mi escritura va dando paso a unos colores desconocidos hace unos minutos. La soledad del parque se ha convertido en un ir y venir de paseantes, deportistas, corredores y yo creo que hasta maratónianos.
 
Para los septentrionales eso de un reloj de doce horas no cuadra. En otras latitudes no coinciden las horas de ocaso y amanecer, aspecto que aquí viene siendo parejo.
 
Como he comentado antes el paisanaje se enriquece con grupos “de terapia” de lo que sea, el caso es que alrededor de un monitor un monton de jubilados parecen estar rezando. Un poco más allá está el grupo de yoga que ya descubrí ayer y varios bañistas que aprovechan las primeras luces a modo de relajante.
 
Opino que poco a poco voy formando parte de este lugar como si estuviese en un rincón de casa. Todo es conocido y tampoco es tan diferente, salvo por la temperatura, el mar y la paz que tengo enfrente porque la rutina, el trabajo y el frenesí están muy “lejos” a mi espalda. 
 
Las farolas ya se han apagado. 
 
Hasta pronto
 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 09/02/2019 | Comentarios (0)

La firma

Publicado el 06/02/2019 en Camino (365)

Publicado por Gotas de Rocío el 06/02/2019 | Comentarios (0)

Antipodas

Publicado el 06/02/2019 en Camino (365)

Geográficamente ese punto se encuentra mucho más al sur pero si atendemos al reloj estamos a once horas de diferencia de mi horario “casero”. Resumiendo estoy al otro lado del Mundo sin apenas darme cuenta. 

Hay gente que habla del Jet-lag pero para evitar ese cambio tan brutal he decidido tomarme dos semanas de intervalo para hacer todo como “Dios Manda”. Es algo así como esa frase hecha que dice “vísteme despacio que tengo prisa”.

El caso es que yo no tengo ninguna premura por llegar o por hacer, tengo un horario y un calendario completamente abierto a lo que se presente, son las ventajas de un reloj automático que se acompasa al ritmo propio. Si te paras, él se para, es el perfecto acompañante.

Con esa premisa inicio la segunda parte de mi viaje porque es la soledad mi única compañía a la que aprecio especialmente porque es difícil que te defraude, la conozco de hace décadas y siempre ha sido fiel en el trato y en la cordialidad del “cara a cara” por lo que no espero de ella más que sinceridad.

Un concepto realmente increíble y que es capaz de aprehender lo mejor de cada uno en todos los detalles que son innatos al Ser Humano. Sincerarse es un comportamiento propio y natural que debemos llevar adelante a cada paso con el fin de encontrar nuestro verdadero Camino.

Es una gran oportunidad de elegir como en una rosa de los vientos si el sentido de la vida va a nuestro ritmo o dejamos que sea la ventura – de viento – la que tome las decisiones más o menos trascendentes que desde el primer instante del nacimiento nos convierten en un “homo-viator” al que nada lo detiene porque su ciclo es sencillamente infinitamente centrífugo y por supuesto opuestamente centrípeto.

Semejante paradoja es real por si misma en el punto que la dualidad del individuo “singular” es la propia esencia en la que las personas nos realizamos. Resultaría inexplicable la belleza sin la fealdad o la tristeza sin la felicidad. Podríamos en el lenguaje recurrir a conceptos antónimos para analizar las consecuencias de una vivencia innata o para algunos predestinada que debe ser tamizada por el latido del cuerpo y el sentir del “anima”.

Volando o dejando escapar el alma son dos maneras de encontrar ese sentido tan volátil y tan complejo que maneja y dirige nuestro cerebro o más concretamente el “pensamiento” por unas rutas que podemos saber a donde nos llevan pero sin la certeza que tal fin sea el idealizado.

Hasta pronto

Publicado por Gotas de Rocío el 06/02/2019 | Comentarios (0)

En manos de los sueños

Publicado el 05/02/2019 en Camino (365)

Este fin de semana tan tranquilo en la montaña esta siendo perfecto en todos los aspectos pero de una forma más evidente en la fase nocturna del descanso y del sueño. Cada día cuando llegaba la hora de retirarse me dejaba caer en el lecho como si hubiese alcanzado la Paz. 

Acercarse a la cama se ha convertido en una manera de dormir y descansar con el añadido del sueño pacificador del alma, siendo los dos, cuerpo y espíritu un mismo compás en el que la palabra armonía completaba la música de las hojas al viento.

El “Nevado” era y es la estrella del horizonte en una localización que se convierte con el crepúsculo en la dirección que marca el paso, como si tratásemos de utilizar sus laderas a modo de escalera para buscar esa “UTOPIA” llamada “CIELO”.

A falta de esquemas o ideas, lo más cercano que siento es una energía maravillosa que alcanza cualquiera de los extremos de mi cuerpo cual símil del “Hombre de Vitrubio”. Es fantástico como todo sigue un canal imaginario pero sensorialmente real.

Como siempre he entendido y aprendido a esta realidad le faltaba la presencia de uno de los fundamentos de la vida “el agua” que desde los diferentes surtidores ha acompañado la magia que siempre ha rodeado a este pueblo lejano en el espacio pero próximo al corazón.

Unos días en y con, esta tranquilidad, se descubre la naturalidad que tan olvidada tenemos y que tan beneficiosa nos resulta. Por sorpresa y con la resolución del interesado , se descubre la libertad que nos da alas para volar sin necesidad de levantar siquiera los pies del suelo.

Por lo tanto guardaremos ese hueco para nuevas oportunidades en las que encontrar lugares en donde se pueda respirar con tal intensidad el “Verdadero Sentido De La Vida”.

Hasta pronto

Publicado por Gotas de Rocío el 05/02/2019 | Comentarios (0)

En la montaña

Publicado el 05/02/2019 en Camino (365)

Alguien podría pensar que salimos de la ciudad para encontrar la tranquilidad de la naturaleza y es seguro que acierta porque desde el encuentro con la “Hacienda” todo ha sido cercano al encanto. 

La “pelea” con el tráfico durante más de una hora de alguna manera es un detonante para que llegando a estas alturas sólo uno piense en la luz de las estrellas de un firmamento solo para aquel que quiere en esa ocasión hacerlo suyo.

Uno, al menos yo, no se cual de esos luceros quisiera me sirviera de guía en las horas que se esconden detrás del Sol. Es tal la claridad de este aire montano que en el menor espacio de cielo aparecen astros que en otros lugares es imposible observar.

Según se acercaba el ocaso la sensación de felicidad se encontraba arropada por un horizonte en tonos pastel que con la mayor sinceridad daban calor y luz a mi corazón según “él” se aproximaba a la oscuridad casi total, puesto que la luna se encargaba de orientar esa transición de la vigilia al descanso.

Antes de retirarnos había que reunirse junto a unas riquísimas viandas que convierten al tiempo en un suspiro porque siempre alrededor de la mesa se consigue más fácilmente el encuentro deseado con los amigos.

Lo más anecdótico del caso es que cuando se acercan el resto de los amigos descubrimos que hay un detalle lúdico que nos une y nos ponemos en la tarea de completar el juego con la meta evidente de completar la partida.

Como aficionado pero con muchas tablas en “grandes partidas” la de hoy es para aficionados como si ya jugase con las cartas marcadas así que decido tomar como pupilos a mis compañeros y les enseño los trucos elementales para que nadie les pueda ganar en otra jugada.

Con alegría compruebo a la mañana siguiente que han aprendido fácilmente esas estrategias para que no haya sorpresas cuando tengan en una nueva oportunidad de acercarse al tablero para jugar con todas las piezas.

Mientras ellos siguieron durante un buen rato la partida yo me retire a descansar y después de unos cuantos sueños ininterrumpidos he vuelto a conseguir un descanso que echaba en falta y que ha vuelto a ponerme en forma.

Por todo lo anterior el amanecer he descubierto la maravilla de localización que la noche guardo para verlo todo con una luz y temperatura veraniega.

Hasta pronto

Publicado por Gotas de Rocío el 05/02/2019 | Comentarios (0)

La primera despedida

Publicado el 05/02/2019 en Camino (365)

La noche aún permanecía en el exterior cuando apenas éramos capaces de abrir completamente los ojos. Lo curioso del caso es que no había margen para los descuidos porque el avión no esperaba. 

Según me vestía., cerraba la maleta, tomaba el café y me limpiaba los dientes, todo ello en un margen de cinco minutos cuando de repente alguien levanta suavemente la voz y dice ¡El Zorro!

Dejo todo y me acerco a la terraza para ver con más tranquilidad la visita que la noche anterior me hizo el “anfitrión salvaje” de la casa. Salvo que vive en el exterior estamos en su territorio y es normal que venga a visitar sus dominios.

Ahí estaba recorriendo y olisqueando los rincones y los lugares más altos. Le daban igual las luces o que hubiese cuatro espectadores observándole el sabía y quería demostrar que jugaba en casa, se acerco al cristal que nos separaba como si estuviese en ese momento cuidando de sus cachorros.

Nunca en sus brillantes ojos hubo asomo de temor o miedo. Es posible que la prudencia o astucia que los caracteriza les permita la osadía de acercarse a los seres humanos porque les reconoce como un ser social con el que es posible convivir respetando cada uno su espacio.

Para mi estaba siendo una experiencia increíble con el móvil en la mano dispare todas las fotos que pude como si en la próxima instantánea ya fuese a desaparecer el “protagonista”. También recordé que alguno de los amigos no habían visto una ocasión semejante por lo que sin meditar la suficiente “grite” un nombre y el zorro apenas se dio cuenta del grito “solo se giró “ sin mayor sorpresa.

Lo asombroso llegó después cuando al arrojar un gran trozo de pan apareció el segundo zorro que no tuvo ningún miramiento a la hora de llevarse en la boca ese gran bocado que el primero de ellos no había sabido apreciar.

En todo ese tiempo empleado en observar los animales uno de ellos se subió a un montón de nieve y descanso mientras el segundo merodeaba junto a los ventanales. Aproveche su tranquilidad para mirar el reloj y saber que había margen para seguir observando la elegancia del más presumido de “ellos”.

Me permití ponerle mi nombre porque deseaba que algo de mi se quedase en la belleza natural que desprendía un “ser” como ese capaz de comprender que el espacio siendo común él ha sabido compartirlo.

Las agujas avanzan y debo despedirme en cuclillas de “mi hermano zorro” porque “él” se siente tan cómodo que no se mueve. Un adiós que me alegra porque se que la naturaleza me ha regalado la ilusión y la certeza que estamos juntos en esta vida que es mucho más grande que sólo aquello que nos rodea.

Gracias a quien las merezca por un regalo tan hermoso. Espero y deseo volver a encontrarnos.

Hasta pronto

 

 

Publicado por Gotas de Rocío el 05/02/2019 | Comentarios (0)