¿Volar?

Publicado el 22/10/2019 en Libre pensamiento (140)
Un sueño o quizás una realidad. Esta pregunta me pasa por la cabeza muchas veces pero con especial “virulencia” los días de viento y cuando me encuentro frente a un objeto liviano que es capaz de elevar el vuelo con la presencia de una leve brisa. 
 
Han sido muchas hojas de papel, hojas de arboles o plumas de pájaros que han seguido el camino que el aire marcaba por muy suave que fuese. Este no es tanto el problema, sino la circunstancia que un mismo impulso aéreo, hay elementos ligeros que se quedan en el suelo mientras sus compañeros salen volando.
 
¿ Por qué?
 
Son dudas o interrogantes que difícilmente tienen una única respuesta pero que encienden una chispa en mi cabeza para encontrar respuestas que siempre son válidas aún en el detalle de tener que diferenciar la racionalidad de lo material, como de su naturaleza viva o en términos pictóricos, naturaleza “muerta”
 
Una pluma puede volar fácilmente ¿por qué la que está al lado se ancla en el firme? La razón exige una explicación pero yo no la encuentro en la física ni en el empirismo, me resulta más fácil entenderlo desde la poesía o la filosofía.
 
Y es que las plumas después de haber ejercido su vuelo con sus respectivos dueños alados, no pueden dejar sus funciones como si nada, mantienen en su fuero interno la capacidad de la motilidad al curso de los diferentes vientos que la mezan.
 
Aquí hemos llegado a las plumas que levantan el vuelo, lo que es difícil de comprender es que motiva la fijación en un lugar para otras, que seguramente esperan la llegada de un nuevo dueño, ya sea bípedo o no pero con la suficiente capacidad para poder moverse con un sentido propio.
 
Esos mismos interrogantes cabe plantearse ante un paquete de folios que vuelan libremente sin seguir ninguna pauta o sentido fijo, para todas ellos, sino que la liberalidad propia de un ser vivo es asumida por un objeto “muerto”, sin alma que acepta como “anima”, la del “aria”, que en ese instante define la opción de la rosa de los vientos.
 
El caso es que necesitan volar y lo pueden hacer por su “livianedad”, lo cual me acerca a una comparación que he aprendido en alguna cultura.
 
En aquellos libro comprendí que el corazón de las personas era “basculado” en una balanza con el contrapeso de una “pluma”. 
 
Racionalmente no cabe otro resultado que el fiel se decante por el corazón pero esa cultura en cuestión admite el hecho contrario que el corazón es tan ligero como una pluma por lo que deduzco que la opción de “VOLAR” puede que sea menos complicada de lo que creemos. 
 
 ¡Soltemos anclas todo el cielo espera! 
 
HASTA PRONTO 
 

Publicado por Gotas de Rocío el 22/10/2019 | Comentarios (0)

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