La Montaña Esmeralda

Publicado el 02/12/2020 en Camino (367)

Alguien podría decir que estamos en medio de una cumbre granítica pero eso sería limitar de forma técnica una lugar que tiene la virtud de ser un "espacio natural protegido".

Acercarme a estos parajes ha requerido de unas circunstancias cuando menos peculiares  que han limitado mi capacidad de actuación para poderme encontrarme donde hace décadas ya tuve intención de poner los pies, pero el devenir de la vida me llevo por otros caminos.

Ahora me siento "FELIZ" porque seguramente este era el momento para llegar un poco más arriba y no precisamente en los sueños. Después de las horas de ascensión me siento fresco, capaz de seguir pero con la sana intención de dejar la cumbre para los "héroes" o los "dioses".

La senda ha recorrido todo tipo de variantes y sentidos por mucho que fuese el sur su objetivo final. El viento se ha encargado de mostrar cual era el lugar más propicio para protegerse, pero con la circunstancia que hoy no había más que paseo y sin posibilidades de paradas largas, estamos en noviembre y un refugio es el lugar de las montañas preparado para el descanso, la charla, la amistad de "unos locos" que buscan en las alturas esa luz que el valle nunca podrá conseguir.

Hoy las nubes con un velo caprichoso han decidido ocultar los farallones que rasgan las ráfagas de viento tanto del sur como del norte y con su impertinencia, obligan al sol a quedarse tras ese manto, sin posibilidad de engrandecer todavía más un paisaje extraordinario.

Como quien no encuentra el momento para iniciar la aventura he tenido la oportunidad de dormir como un bebe, apenas cuatro páginas del libro, para que mi cabeza decidiese buscar una posición fetal y caer en los brazos de una noche que a pesar de, oscura, dejaba entrever al final una luz blanca, desde la cumbre que domina todo el valle, mejor todos los valles, porque desde arriba, su aguja principal se desparrama en todos los puntos cardinales y sus variantes intermedias.

Poco a poco, paso a paso la senda fue dejando de lado la sencillez de los primeros tramos para descubrir nuevas rampas, más pronunciadas, trozos levantados por la fuerza de las aguas torrenciales y deshielo de hace unos días.

A medida que subía, que tornaba la mirada, "a lo realizado" comprendía que apenas había empezado a entender el "alma" de una mole que lleva observándonos miles o millones de años.

Mis pretensiones no son técnicas, me gusta más bien vivir el momento presente, porque el pasado, ya ha dejado su huella que paralela al ritmo de las agujas del reloj o lo agentes meteorológicos, se encargarán que la realidad cambie por momentos y más en estos altos.

La ruta perfectamente marcada y con un poco de sentido común, a veces, "parece que quiere perderse", nos acerca a nuevos valles en los que me sorprende de una manera "atrevida" y "hermosa" a la vez.

"La Montaña Esmeralda" sin la luz directa del sol y con el tamiz de las nubes, las laderas rocosas de cada vertiente están cubiertas de un "toque" verde que convierte todas las rocas en un espacio mucho más atractivo que el gris del granito.

Debajo de las piedras no hay ningún tesoro, dentro del concepto "joya" , sino en la imaginación del espectador, que en su retina convierte toda la magia del color de los líquenes en la "ilusión" de una vida, no menos valiosa.

Todo un tesoro para la vista

HASTA PRONTO

Publicado por Gotas de Rocío el 02/12/2020 | Comentarios (0)

    Nombre
    URL
    Email
    La dirección de Email no será publicada
    Recordame
    Comentarios

    CAPTCHA Refrescar
    Escriba los caracteres de la imagen