Spaccanapoli

Publicado el 12/11/2015 en Camino (364)

Tras varios días intentando evitar un contacto estrecho con la ciudad, siempre encontraba un motivo para escapar, hoy he tomado la determinación de recorrer todas las calles que me sea posible sin desfallecer. Merece la pena.

El primer encargo ya ha salido por vía urgente y está en destino. A mí me toca ahora alcanzar el techo de la ciudad y no precisamente el Vesubio, es algo parecido a una estación de esquí, un funicular que salva unos cuantos metros sin ningún tipo de esfuerzo salvo el monetario, que de momento me puedo permitir.

Con mi juventud podría ser algo más deportivo, pero como todo tiene sus límites y uno lleva ya catorce días a todo trapo, mantener el ritmo es propiamente imposible o yo prefiero llegar un poco descansado a la próxima meta.

¿Queda algún barrio por recorrer?  Sé que es osado el comentario para una ciudad como esta pero la oportunidad de recorrerla libremente es suficiente aliciente para saltar de un barrio a otro como un pájaro con ruedas en vez de alas.

Hablando de alas, no es que se pueda llegar a tanto pero lo que si es seguro es que las alturas de las colinas napolitanas, como sus subidas y bajadas han resultado una compañía en todo momento.

Los rincones han merecido, la pena, las atracciones (viaje en autobús por vía Tasso) de feria es al menos un aventura, solo ha faltado que los pasajeros hubiésemos caído unos sobre otros en varias ocasiones. Creo que es parte del precio de la novatada, ha sido muy entretenido, el agobio no forma parte de mi vocabulario.

La oportunidad que a cada nueva localización he observado me ha permitido tener una visión bastante general de lugares especiales que tenía en mente y poco a poco han pasado a ser un recuerdo más.

He encontrado detalles de todo tipo, palacios con nombres propios, miradores excepcionales, regalos para la vista desde varios miradores incluso de las visitas panorámicas de algunos de los transportes públicos.

Las oportunidades que ofrece el hecho de no tener que prestar atención a la circulación sino al paisaje, urbano o no es enriquecedor puesto que sirve para poder recuperar esos Caminos a pie en otro momento y que de hacerlos a pie nunca hubiese sido posible encontrarlos.

Todavía quedan horas de luz, vías y piazze por conocer así que este pequeño relato para trasladar una experiencia maravillosa y caótica al mismo tiempo.

¡Vicino al mare!

HASTA PRONTO

Publicado por Gotas de Rocío el 12/11/2015 | Comentarios (0)

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